Ejemplos ?
Vinieron las virgüelas castellanas; vino el sarampión y la tos ferina; vino la culebrilla, y el dolor de costao, y el descenso, y el tabardillo, y nadie se moría.
Por los tiempos del virrey conde de Superunda tuvimos una poetisa, hija de este vergel limano, llamada doña María Manuela Carrillo de Andrade y Sotomayor, dama de muchas campanillas, la cual no sólo martirizó a las musas castellanas, sino a las latinas.
A haber recompensado el rey los méritos del manco de Lepanto, enviándole al Perú como él anhelaba, es seguro que el Quijote se habría quedado en el tintero, y no tendrían las letras castellanas un título de legítimo orgullo en libro tan admirable.
Conozco todas las piedras que lo componen: las vi ya cuando sirvieron para edificar el castillo de Marsk-Stig; cuando lo derribaron, fueron llevadas más allá y con ellas se construyó el castillo de Borreby de que os hablo y que aún podéis ver de pie. He conocido a todos los altos y poderosos barones y a las hermosas castellanas que han habitado ese soberbio castillo.
Por eso la fiesta del 12 de octubre no significa el orgullo de España, sino el acierto de los tristes hombres de las mesetas castellanas, que en un momento divino fueron los agentes del Señor.
La plaza de Acho ocupa más espacio que el mejor circo de España, y puede admitir cómodamente 10,000 espectado- res. Es un polígono de 15 lados, con un diámetro que mide noventa y cinco varas castellanas.
Sor Simona entró al anochecer, saludándome con aquella voz grave y entera que tenía como levadura de las rancias virtudes castellanas: —¿Qué tal van esos ánimos, Marqués?
Alzándome en las almohadas se lo dije a la monja: —Señora, mis soldados guardan la tradición de las lanzas castellanas, y la tradición es bella como un romance y sagrada como un rito.
Aquí es el lugar de repetiros, legisladores, lo que os dice el elocuente Volney en la Dedicatoria de sus Ruinas de Palmira: "A los pueblos nacientes de las Indias Castellanas, a los Jefes generosos que lo guían a la libertad: que los errores e infortunios del mundo antiguo enseñen la sabiduría y la felicidad al mundo nuevo".
Hubiera querido vivir en alguna vieja mansión, como aquellas castellanas de largo corpiño, que, bajo el trébol de las ojivas, pasaban sus días con el codo apoyado en la piedra y la barbilla en la mano, viendo llegar del fondo del campo a un caballero de pluma blanca galopando sobre un caballo negro.
«Ahí, en Penamoura, cuentan que enterraron los moros un tesoro muy grandísimo», había pensado el viejo; y este pensar le refrescó el otro, origen principal de sus terrones; el «secreto», la arquilla repleta de ricas onzas portuguesas y castellanas que, ayudado por él, Carmelo, había ocultado el señor de Valdelor en el escondrijo que únicamente los dos conocían...
Algunos extranjeros de nuestros días, a modo de arqueólogos y numismáticos empeñosos, se han propuesto desenterrar las riquezas que se decían desconocidas e ignoradas; dándonos ya colecciones de poesías antiguas castellanas, ya ediciones lujosas de Calderón o de Lope de Vega.