caserón

caserón

s. m. despectivo Casa grande y destartalada.

caserón

 
m. Aum. de casa.
Casa muy grande y destartalada.

caserón

(kase'ɾon)
sustantivo masculino
peyorativo casa de grandes proporciones caserón de huéspedes
Traducciones

caserón

SMlarge house, ramshackle house
Ejemplos ?
O cuadrado, como usted prefiera señor presidente ¡Y cueste lo que cueste!, Así tengamos que matar a los escandalosos opositores. -Me conviene casarme con él. ¡Tiene un caserón que qué bárbaro! ¡ Cinco carrazos!
De los negruzcos aleros goteaba la lluvia, y en las angostas ventanas que se abrían debajo asomaba, de raro en raro, alguna vieja: Tocada con su mantilla, miraba a la calle por ver si el tiempo clareaba y salir a misa. Cruzamos ante un caserón flanqueado por las altas tapias que dejaban asomar apenas los cipreses del huerto.
Pues bien, en aquella hora mortal de la noche, en medio del pavoroso silencio de aquel vetusto caserón, ese ruido tan singular provocó en mí un terror incontrolable.
Y como era muy piadosa, queriendo restañar la herida me hecho al cuello su boa de marta, ofreciéndome los labios como un fruto, ¡Divinos labios que desvanecían en un perfume de rezos el perfume de los olés flamencos! Se apartó vivamente porque el golpe de la pierna de palo volvía a sonar despertando los ecos del caserón.
Por último, se detuvo al pie de un caserón de piedra; oscuro y antiquísimo, y al detenerse brillaron sus ojos con una indescriptible expresión de alegría.
Cuando llegó el día, las macizas puertas del arco que daban entrada al caserón, y sobre cuya clave se veían esculpidos los blasones de su dueño, giraron pesadamente sobre los goznes, con un chirrido prolongado y agudo.
Y en el frío Mes de diciembre sombrío, En el patriarcal sosiego Del hogar, mi dulce ruego Ha de loar to belleza Cabe la muda tristeza Del caserón solariego.
Ambos, comenzando por salir juntos, trabaron estrecha amistad, y como ninguno tenía familia en Laboulaye, habían alquilado un caserón con sombríos corredores de bóveda, obra de un escribano que murió loco allá.
Es un inmenso caserón cuadrado, sin gracia, de cinco pisos, falansterio del azar, hospicio de viajeros, cooperación anónima de la indiferencia, negocio por acciones, dirección por contrata que cambia a menudo, veinte criados que cada ocho días ya no son los mismos, docenas y docenas de huéspedes que no se conocen, que se miran sin verse, que siempre son otros y que cada cual toma por los de la víspera.
Viejo portal de la temida escuela de mi niñez, en cuyo fondo oscuro aún mi alma al flaco preceptor recela, plaza de nuestros juegos; tosco muro del caserón...
Así se mezclaban las historias… Y lo decían con tanta seguridad que parecía constarles aquello: -Nosotros vivíamos al lado de aquella casa y quedamos aterrados cuando sucedió lo que les vamos a contar: Luisa era una guapísima doncella que un día llegó de España y se hospedó en aquel caserón vecino del nuestro.
Cinco cuadras de allí distante, un engañoso frontispicio da entrada a un caserón vetusto, informe, cuarteado en todos sentidos, y con las más pronunciadas apariencias de un granero: ¡Es el teatro!