caserío


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caserío

1. s. m. AGRICULTURA Casa aislada con edificios anejos de labranza y fincas rústicas pasaron las vacaciones en un caserío vasco.
2. Grupo de casas en el campo que no llega a formar un pueblo. casar
NOTA: También se escribe: casería

caserío

 
m. Conjunto de casas.
Casería (casa).

caserío

(kase'ɾio)
sustantivo masculino
conjunto de viviendas más reducido que un poblado el caserío de la periferia
Sinónimos

caserío

sustantivo masculino
Traducciones

caserío

Weiler

caserío

hamlet

caserío

hameau

caserío

gehucht

caserío

Гамлет

caserío

Hamlet

caserío

هاملت

caserío

Hamlet

caserío

Махала

caserío

Hamlet

caserío

המלט

caserío

햄릿

caserío

Hamlet

caserío

SMcountry house
Ejemplos ?
Permaneció Joseíto inmóvil durante algunos momentos; el silencio era turbado únicamente por el rumor del río al resbalar mansamente por entre verdes tarajes que salpicaba el rojo adelfal y los blancos rosales bravíos; por el melódico doliente piar de las alondras, por los susurros del viento al agitar la frondosa arboleda y por el sonoro latir de los perros guardianes del desparramado caserío.
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin!
La silueta del edificio en construcción que sobresale de entre el caserío del barrio es recortada por las últimas luces del día que con serenidad van desapareciendo en el horizonte...
La silueta del edificio en construcción que sobresale de entre el caserío del barrio es recortada por las últimas luces del día...
La tradición nos cuenta que "Catamayo", o "Barrio de Los Catamayos" llamó un pequeño caserío de la Ciudad de Machala, del siglo pasado, ubicado al norte de la población, en la parte más alta de la orilla derecha del cauce seco del Jubones que antes corría al lado de la población.
Ellos no podían fijarse en tales cosas; para ellos no había más que un espectáculo interesante: el de la inmensa población que se descubría a lo lejos, recortando en el horizonte gris las torres de sus iglesias, las manzanas de su caserío y el resplandor amarillento de sus faroles; allí estaba el término del viaje, la comida y el lecho; poco importaba que la comida fuera mala y el lecho duro; poder comer y poder dormir era un refinamiento de lujo para aquellos dos seres.
Yo, únicamente, que he pasado por las dos épocas, comprendo cuánta verdad encierra lo que le estoy diciendo: para que usted lo comprendiera del mismo modo, sería preciso que tocase y palpase aquello cuyo recuerdo le merece tan desdeñosa compasión; es decir, que junto a este Santander de cuarenta mil almas, con su ferrocarril, con sus monumentales muelles, con su ostentoso caserío...
En uno de estos pradales alzábase en la linde menguado caserío, del cual descollaba, por lo gigantesco y bizarro, el pardo caserón de los Peñalbas, de vieja piedra sucia, de rotos balcones anchurosos, de rojo portalón claveteado, de borroso grande escudo señorial.
Desde un trono de celajes nacarados y ligeros, cándida, apacible luna brillaba en el firmamento, sobre el pardo caserío derramando sus reflejos, como sobre los sepulcros de un tranquilo cementerio.
Con sus puertas de clavos y sus azoteas, lleno de moros tunecinos y hebreos de barba negra, bebiendo vino de oro en el café, comprando puñales con letras del Corán en la hoja, está, entre bosques de dátiles, el caserío de Túnez, hecho con piedras viejas y lozas rotas de Cartago.
Ya por los años de 1949, llegaron los primeros colonos provenientes de la provincia de Loja, los señores Javier Torres, Eloy Torres, Carlos Capa y Rosa Capa, para luego llegar los señores Ricardo Ayala, Julio Jimbo, Fidel Lapo, quienes empezaron a talar bosques y montañas para realizar sus primeros cultivos para el sustento de sus familias, posteriormente siguieron emigrando mas colonos a estas tierras, formándose un pequeño caserío seguidamente la comunidad se vio en la necesidad de dar educación a sus hijos en la que se creó la primer escuela particular siendo su maestra la señora Elisa Paladines.
por detrás de los montes enviscados el almo sol en el sereno cielo de azul, púrpura y oro arrebolado, se alza con majestad: brilla su frente. y la montaña, el bosque, el caserío, relucen a la vez...