Ejemplos ?
Cogiendo, pues, a puñados las cartas mezcladas, se divirtió durante unos minutos dejándolas caer en cascadas, de la mano derecha a la mano izquierda.
Corre el bolillo sobre la pasta de hojuelas; el mecedor no cesa entre el hirviente oleaje; forma copos de espuma la superficie del almíbar; en esta piedra muelen la yuca y la arracacha; en aquélla, la canela y la nuez moscada; en artesas y platones blanquean los quesitos y las cuajadas; campan la manteca y la mantequilla en hojas y cacerolas; saltan los huevos en cascadas amarillas.
Míster Davis continuaba impasible sobre su banco de piedra, con las manos cruzadas sobre su grueso abdomen, dejando adivinar en la penumbra los recios contornos de su poderosa musculatura. Un silencio sepulcral reinaba en la plazoleta, silencio que interrumpieron de pronto algunas tosas de viejo, cascadas y huecas.
Mil cascadas y torrentes, formados por el deshielo, corren, saltan y se derrumban con alegre estrépito, comunicando al aire estremecido placidísimos rumores.
Más, en verdad, me pluguiera conducirte a una pagoda india, o a un chinesco alcázar de estalactíticas bóvedas de cedro eterno y fragante incrustado de oro y concha, de marmóreos pavimentos que orlaran densas alfombras, de techumbres sostenidas por columnas salomónicas, basadas sobre elefantes de negros pies y áureas trompas, de salones alumbrados por perfumadas antorchas, con son de música y fiesta estremecida su atmósfera; circundados de jardines encantados, de frondosas arboledas, y cascadas espumantes y sonoras; pero, ¡ay, lector!, el Oriente mi errante ingenio abandona y cierra de la Edad Media las caballerescas crónicas, para contarte del siglo de las luces una historia tan tenebrosa y confusa como su luz y sus glorias.
Oíase el grave murmullo de las cascadas voces eclesiásticas que barboteaban quedo, mientras eran vestidas las albas de lino, los roquetes rizados por las monjas, y las áureas capas pluviales que guardan en sus oros el perfume de la mirra quemada hace cien años.
Y con ello, bien que sabían, hijitos míos, los más pequeños, mis piedrecitas de jade, mis plumitas de blancas garzas, que se rendiría la más preciosa y debida gratitud a todo lo existente: Gratitud a la lluvia y al agua que fecunda y purifica: TLALOCTLI, TLÁLOC, y que cuando permanece en la tierra como lagos, como ríos, como manantiales, como cascadas, como lagunas, como mares, parece que la viste con una linda falda azul-verde de jades maravillosos y mágicos: CHALCHIUTLICUE.
La musa enamo- rada, el ideal del femenino eterno, rimas que semjejan lluvias de flores, estrofas que despiden cascadas de luz ó que se rp- J)ujan entre nieblas, mucho de subjetivo, de íntimo, de personal.
Las aguas de su río, con sus salmos de cascadas y pájaros, van besando cariñosas a su pueblo, que es promisión de colores, de frutos y de árboles de fruta sazonada e incipiente; árboles que se tornan en lecciones dé vida abundante, en naturaleza pródiga y en moral convincente.
Pero el joven millonario, paseándose apoyado en el brazo del médico por los jardines admirables de su quinta, en los cuales los árboles eran altos y regios, los estanques profundos, los cisnes bogadores y deslizadores, las cascadas rumorosas y argentinas, los templetes de alabastro rancio, traído de Grecia, y las flores singulares, pálidas como rostros o rojas como labios, murmuraba: -No me restablezca usted en el uso de los sentidos, doctor...
En ese preciso momento, las campanas al unísono suenan; la Iglesia "La Matriz" esta avisando, que la Misa ya comienza.... RITMO CONTAGIOSO Bajando como cascadas, por las escaleras rodando, viene la música que alegra, a mi gente con entusiasmo.
Como al Señor querría el Ángel malo, si el Señor le volviese la esperanza y en el vacío enorme de aquel odio la enormidad de su perdón volcara, así a raudales, así a cascadas, se ha inundado mi pecho de un cariño que por cielos y tierras se derrama.