Ejemplos ?
A la mañana siguiente, Serapion vino a recogerme. Dos mulas cargadas con nuestro equipaje esperaban a la puerta. Él montó una, y yo, mejor o peor, la otra.
En esto llegó la hora de ir al trabajo; las pisonas fueron cargadas en la carretilla, lo cual suponía una atención; pero las llamaron apisonadoras.
Las ciencias y la literatura viven en la región de las abstracciones, y se dignan de cuando en cuando descender hasta la tierra, cargadas de ricos descubrimientos, ya para mejorar nuestra existencia material, ya para revelarnos derechos que desconocíamos, ya para aligerar los padecimientos del corazón, ya para perfeccionarlos.
Siguiendo su ejemplo, del seno mismo de las ciencias y de las artes, fuentes de miles desórdenes, ese gran monarca, cuya gloria no hará sino adquirir de edad en edad nuevos resplandores, ha establecido esas célebres sociedades cargadas, a la vez que con el peligroso bagaje de los conocimientos humanos, con el del sagrado de las costumbres, por la atención que dedican a mantener en ellas toda la pureza y de exigirla en todos los miembros que reciben.
En la verde pradera hay mil hojas que duermen blando sueño, llenas de opio, cargadas de beleño: las hojas de la suave adormidera.
Es un regazo de contemplación artística y de reposorio vital para la abundancia de auras perfumadas, cargadas de oxígeno sonoro de sus multicolores aves y plantíos.
De igual manera se decía también que habían sido hechas estallar, mediante minas cargadas de polvo, las gigantescas rocas de la Tour-Goyon; en el momento en que el lago fue vaciado se desencadenó un furioso torrente; sus aguas abundantes, que se hallaban en una posición más elevada, se precipitaron por la grieta que había quedado abierta, con un estrépito tal que se oyó tres leguas a la redonda.
Momentos después, rápidos y silenciosos, se alejaban las cargadas acémilas rodeadas por los escopeteros de Gaucín y de Igualeja, con dirección a la trocha de Atanares, y cuando Cayetano les hubo visto ocultarse tras los árboles que embellecían la vertiente de la montaña, dijo: -Ahora tos mosotros a lo alto de la loma -dijo a los restantes compañeros- por si viéen esos señores, jacelles bailar un rato con la más fea, tan y mientras los otras se lleven la más bonita, y cuando yo pite, ya saben ustés, cá uno por su lao y tos a la torre del Moro pa dende allí cortar el monte por la Torrentera.
Todos los días, entre doce y una, vengo a visitar el pequeño puerto humillado. Suele haber media docena de vapores o poco más que van ingurgitando por sus anchas escotas las vagonetas cargadas de carbón.
Pero si no tememos dedicar algún trabajo al análisis, hallaremos que «lesión primaria» (en alemán, Primäraffekt) puede equipararse a primera afectio (primer amor) y que la repugnante úlcera vista en el sueño revela representar, según palabras del mismo Staercke, «realizaciones de deseos cargadas de intenso afecto.» El segundo de los factores a que antes aludimos como motivadores de estos sueños negativos de deseos es tan evidente, que, como sucede con las cosas que más a la vista se hallan, corre el peligro de que no lo advertamos, y éste ha sido, en efecto, mi caso durante mucho tiempo.
Pero desde el momento en que las ideas reprimidas quedan intensamente cargadas por la excitación optativa inconsciente y, en cambio, abandonadas por la carga preconsciente, sucumben al proceso psíquico primario y tienden únicamente a una derivación motora, o, cuando el camino está libre, a una reanimación alucinatoria de la identidad de percepción deseada.
Vestidas de satén, resplandecientes de oro y cargadas de piedras preciosas que brillaban menos que sus ojos, todas contaban pasiones enérgicas, pero tan diferentes unas de otras como lo eran sus bellezas.