Ejemplos ?
Pasado el período de la Independencia, este canto siguió prendido en la mente del pueblo y se convirtió, por común aceptación, en la «canción nacional» aunque careciese de sanción oficial.
No es sorprendente pues, que el avión que estaba diseñado para disparar misiles guiados por radar más allá del límite visual (unas 20 millas náuticas o 37 km) careciese de la agilidad y maniobrabilidad de sus oponentes.
Se inspira en los gustos de Ponz aunque sorprende que su biblioteca, inventariada tras su muerte en 1783, careciese de la obra de este autor, que siguió con asiduidad a lo largo de su vida.
Tampoco lo era si aquel que lo hubiese de recibir careciese de suficiente número de hombres útiles para su defensa, y pudiese por esta causa perderse, pues si esto lo dijese ante testigos o lo manifestase por sus cartas al rey no seria culpable, más si a pesar de ello fuese segunda vez requerido, entonces sin dilación alguna debía entregarlo (Ley 19).
Matices tan modificadores del sentido como la ira, la ironía, la duda, quedarían fuera de la percepción del oyente si lo expresado careciese de la entonación adecuada.
Si se careciese de otros datos y sólo pudiéramos disponer como única fuente de información del Horario de Procesiones correspondiente a 1952, habríamos de asegurar de manera taxativa que nuestra Virgen hizo su primera salida procesional el Viernes Santo de ese lejano año.
En una cultura donde los cantantes fueron rápidamente el foco de atención del público, la única causa realmente importante del fracaso de esta ópera fue, seguramente, el hecho de que careciese de un castrato famoso.
Pero ¿sabe usted lo que no han conseguido explicarme? Que yo careciese de un sentido..., bueno... Que por esa carencia no notase lo que el resto de la humanidad notaba...
Es de advertir que aunque el ingeniero francés hablaba con dificultad el castellano, Lorenzo y él habían conversado largamente sobre los asuntos del primero, y Lorenzo se había lamentado al segundo de que la casería de Allende careciese de terreno apropiado para viñedo, pues el del Brezal no lo era.
Era como si para el pueblo careciese de sentido los sacrificios pasados, era como si para el pueblo la fe hubiese muerto, era como si el pueblo no creyera que valiera la pena siquiera molestarse a dedicar un minuto de recordación a un Mella, a un Trejo, a un Guiteras (APLAUSOS), porque tenía la sensación de que aquí todo era inútil, tenía la sensación de que la larga cadena de frustraciones en toda su historia haría imposible que jamás la nación arribara a un día venturoso de verdadero triunfo; tenía el pueblo la sensación de que esa meta con la cual han estado soñando todos los cubanos ilustres, todos los verdaderos patriotas, no se habría de alcanzar nunca, que era como una quimera, un imposible, un sueño irrealizable.
Nada importaba que careciese de triunfos y que sus cartas fuesen desfavorables: las de su contrincante eran siempre peores, y el éxito venía milagrosamente a continuación de todas las jugadas.
Terminada la faena y dispuesto el festín, comieron sin que nadie careciese de su respectiva porción; y el poderoso héroe Agamemnón Atrida, obsequió a Ayante con el ancho lomo.