cantueso

cantueso

s. m. BOTÁNICA Espliego, planta subarbustiva.

cantueso

 
m. bot. Planta perenne de la familia labiadas (Lavandula stoechas), con tallos derechos y hojas lineares. Flores de color morado dispuestas en inflorescencias.
Traducciones

cantueso

lavendel

cantueso

Lavendel

cantueso

lavender

cantueso

lavande

cantueso

ラベンダー

cantueso

薰衣草属
Ejemplos ?
Dentro de este entorno natural privilegiado podemos disfrutar de las vistas de incomparable belleza desde lugares como la cerca media legua en que el paisaje se enriquece con el bajo matorral de plantas aromáticas como el cantueso, el tomillo y el romero y desde donde se divisa el embalse de puentes viejas con el fondo de un hermoso pinar, dando lugar a un contraste inigualable.
En ambas partes de La Pedriza existen pequeñas praderas localizadas en zonas húmedas y relativamente llanas en las que se pueden encontrar flores de montaña.;Árboles:Pinos salgareño, rodeno, silvestre y negro; acebo, aliso, arce, avellano, castaño, encina, quejigo, rebollo, sabina, serbal y tejo.;Matorrales: Brezo, cantueso, enebro, gayuba, helecho, jara, majuelo, piorno, retama, romero y tomillo.;Hongos: en los pinares Colmenilla, níscalo, lepiota y rebozuelo; y en los prados seta de cardo.
También se celebra el día del Habes Christ, en el que se pone unos altares por distintas calles del pueblo y se riegan las calles con oloroso cantueso y pétalos de rosa.
Otras especies destacables del parque, de las más de 900 que se asientan en los ecosistemas de Doñana son: la adelfa, el alcornoque, el alhelí de mar, el almajo dulce, la barrilla pinchosa, el barrón, la brecina, el brezo, la camarina, el cantueso, el cardo marino, el carrizo, la clavellina, la enea, el helecho común, el jaguarzo, la junquera, el labiérnago, la lechetrezna del mar, el lentisco, la masiega, el palmito, el pino piñonero, la retama negra, la retama de escobas, el romero, la sabina, el tojo, el tomillo, el torvisco o la zarzamora.
Estas peculiaridades conllevan que no encontremos nunca formaciones boscosas, sí en cambio manchas o rodales de matorral abierto. En estos matorrales podemos encontrar ejemplares de lentisco, palmito, espino negro, tomillo, cantueso, romero o esparto.
Crece el tomillo, la mejorana, la manzanilla, el cantueso, la lavanda, el brezo, la jara, y muchas, muchas flores en la primavera.
Son más probables en otoño donde las irrupciones de aire frío se encuentran con un mar que aún está cálido.;Flora Las sierras monoveras están cubiertas en su mayor parte de pequeño matorral, entre el que se encuentra el esparto, el romero y el tomillo, y ya muy difícilmente podemos encontrar cantueso.
El Monte Abantos, recientemente incendiado, fue repoblado a lo largo de los años como experimentos de los ingenieros forestales con muy distintas especies, dando un mosaico de vegetación muy poco usual.;Árboles:Pinos laricio, rodeno, silvestre y negro (repoblación); acebo, aliso, arce, avellano, boj, castaño, encina, quejigo, rebollo, sabina albar, serbal y tejo.;Matorrales: Brezo, cantueso, enebro rastrero o jabino, gayuba, helecho, jara, majuelo, piorno, retama, romero y tomillo.;Hongos abundantes en los pinares: colmenilla, níscalo, Lepiota, rebozuelo y seta de cardo.
Los encinares continentales, sobre suelos desprovistos de cal, suelen ser ricos en enebros (Juniperus oxycedrus) y son sustituidos por altitud y en las laderas más frescas por melojares, este fenómeno se aprecia en la Sierra de Guadarrama; cuando se destruye el encinar, los suelos son tan pobres y las condiciones ambientales tan poco favorables, que conduce a matorrales paupérrimos, dominados por la jara común, el cantueso y el romero.
¿Por qué de dulce música tesoro tal Dios guarda para el pardillo mísero, para la alondra parda y el pardo ruiseñor? ¿Por qué destila bálsamos el mísero cantueso que vive en las estériles calvicies de aquel teso paupérrimo vivir?
El Amor no se cura de tus quejas; el cruel Amor no se harta de lágrimas, ni de agua las hierbas, ni de cantueso las abejas, ni de ramaje las cabras." Y el triste Galo exclamó: "Vosotros, ¡oh Árcades!, cantaréis estas cosas a vuestros montes vosotros, ¡oh Árcades!, únicos hábiles en el canto.
En efecto, era así, pues a poco de haberse oído la esquililla empezaron a saltar por entre las apiñadas matas de cantueso y tomillo y a descender a la orilla opuesta del riachuelo, hasta unos cien corderos blancos como la nieve, detrás de los cuales, con su caperuza calada para libertarse la cabeza de los perpendiculares rayos del sol, y su hatillo al hombro en la punta de un palo, apareció el zagal que los conducía.