callarse


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callarse

(ka'ʎaɾse)
verbo pronominal
guardar silencio Los niños se callaron.
Traducciones

callarse

bequiet, shut up

callarse

zmlknout

callarse

holde mund

callarse

olla hiljaa

callarse

se taire

callarse

zašutjeti

callarse

黙る

callarse

입 다물다

callarse

zwijgen

callarse

ti stille

callarse

hålla käften

callarse

หุบปาก

callarse

susmak

callarse

câm mồm

callarse

闭嘴
Ejemplos ?
¡Sé humilde y trata de arreglar el asunto, hijo mío! -Madre -replicó él-, ¿quiere usted callarse? Está usted asustada y no sabe lo que se dice.
-Quiero ver a Cloe-. -No es fácil declarar esto al padre y a la madre de la muchacha. Más vale callarse. No hay cosa que no excite las sospechas.
—Muy bien. Y ahora hágame el favor de callarse, si es posible. Me vi obligado a obedecer a Talbot, porque él se mostró totalmente sordo a una nueva pregunta, y durante el resto de la velada atendió exclusivamente a lo que estaba sucediendo en el escenario.
Los siguientes son principios universales de la comunicación literaria: 1) Hay que tener algo que comunicar; 2) hay que tener a alguien a quien se le pueda querer comunicar; 3) hay que comunicado realmente, poder compartido con él y no simplemente expresarse, a solas; si no, sería más acertado callarse.
¿Es que no quiere callarse?) -No pensé ni un momento --continuó Annie, enrojeciendo- en los bienes materiales que mi marido poseía.
Verbo en gracia: «El muy desalmao que ha ofendido mi hombría de bien... ecetra, haría muy bien en callarse si conoce la vergüenza.
Entonces Tito le dijo: Te daré mi parte de cuarenta dracmas si me complaces. Y le presentó su cinturón como garantía, para decidirlo a callarse.
Y aprovechándose éste de la ocasión, metió bien la mano en el seno de Cloe, y sacó de allí a la buena de la cigarra, que ni en la mano quería callarse.
En la misma noche, la siñá Pascuala juzgó que era bastante heroísmo callarse durante algunas horas, y se lo dijo todo a su marido, el cual lo repitió al día siguiente en la taberna.
No haga usted pronósticos sobre el tiempo a un hombre que ha cruzado los mares durante un tornado. El obsequioso Peechy volvió a callarse.
Pues, ¿cómo así mi Musa se le atreve? ¿Cómo tan temeraria así blasfema? Si el respeto a callarse no la mueve, el castigo del dios al menos tema.
Alonso de Ledesma, cuyo nombre no podrá callarse sin agravio de toda la posteridad de Venezuela, se hizo montar a caballo por sus criados, y empuñando en sus trémulas y respetables manos una lanza, salió al encuentro al corsario para que no pasase adelante sin haber pisado el cadáver de un héroe.