Ejemplos ?
¡Camaradas, este bruto es la imagen de nuestra vida! Como él callamos, sufriendo resignados nuestro destino! Y, sin embargo, nuestra fuerza y poder son tan inmensos que nada bajo el sol resistiría su empuje.
La Patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos. Hablamos la unidad incluso cuando callamos.
9 Y dijéronse el uno al otro: No hacemos bien: hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos: y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la maldad.
No entendió una palabra, eso no tiene duda; pero su alma respetuosa de todo lo profundo comprendió a su modo, y se hubiera tirado al agua con los ojos cerrados en apoyo de lo que afirmaba el joven y estudioso sabio. Nos callamos un momento.
En oposición a ésta, la madre Fortaleza está siempre seria y casi imponente. Cuando llega a entrar a nuestro departamento, callamos todas; en su fisonomía enjuta rara vez llega a mostrarse una sonrisa.
Juan de la Cavareda fue conducido inmediatamente a la cárcel de Avellaneda, donde se le pusieron aquellos horribles grillos de medio quintal de hierro que aún se conservan allí, y ocho días después, en presencia de más de diez mil personas que se extendían desde el pico de Villarreal de Garbea, fue ajusticiado en un patíbulo levantado en el campo que él regó con la sangre de Marcos de Larrabita. Calló mi padre y callamos todos, como esperando a que Ciscorro hablara.
Y ahora al recuerdo del placer perdido, lloro yo... lloras tú... y ambos callamos. Laura, la noche avanza y muere el día... ¿Será que el veloz tiempo nos advierte en esta muda escena de agonía, que tu pasión así, y así la mía, morirán al venir la oscura muerte?...
—Yo me pongo unas medias, es lo mismo. Después callamos. Toda la tarde caminamos al azar, perdido el pensamiento, sobrecogidos por desiguales ideas.
Nos habíamos enterado de la situación de ella y la comprendíamos. Casi al momento supimos que Socorro había sido la que había tomado el dinero, pero callamos...
Viendo ya pérdida su defensa y estando la audiencia al final, pues iban a partir la sandía, inclinó la cabeza. Dos gruesas lágrimas cayeron sobre el plato, como un sacrificio, y un sollozo se ahogó en su garganta. Callamos todos.
Callamos, porque sabíamos que él, sí era ya todo un hombre. SER A cada día que pasa me siento más extraño... diferente... Ya no soy igual que antes...
quién sabe... Pero... ¿Por qué callamos?... ¿Tanto nos divertimos que hemos quedado exhaustos? ¿O acaso es porque nuevamente regresamos a lo mismo?...