Ejemplos ?
¿Y quién es Eugenia? Ah, caigo en la cuenta de que hace tiempo la andaba buscando. Y mientras yo la buscaba ella me ha salido al paso.
En medio del mar estoy y no me mojo, en brasas me colocan y no me abraso, en el aire me hallo y no me caigo, sin que puedas echarme me tienes en tus brazos.
A su social progreso, ¿qué bien, qué misión traigo? No sé… tan alto subo como afondado caigo. ¿Quién sabe ya qué puesto me asigna cada cual?
Yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna entena, quizá en su propio navío. Y si caigo, ¿qué es la vida?
un goce de altura y de limpieza, en lo áspero y feo de este universo humano. Levante bien la voz: que si caigo, será también por la independencia de su patria.
Quiero que, si caigo de nuevo en tentaciones semejantes, me falte un roastbeef, desaparezca del mundo el beefsteak, se anonaden los timbales de macarrones, no haya pavos en Perigueux, ni pasteles en Perigord, se sequen los viñedos de Burdeos, y beban, en fin, todos menos yo la deliciosa espuma del Champagne.
¡Oh, mi corazón se rompe cuando pienso en todo esto! Caigo de rodillas y le suplico que no sea conmigo todo lo severa que merezco...; sé que lo merezco; pero sea usted buena y transigente; escribame una palabra y envíemela.
HÉCUBA Ninguna, a no ser que nombres a la misma miseria. Pero sabe por qué caigo a tus rodillas. Si te parece que he sufrido justamente, me resignaré; si no, véngame de un hombre, el más impío de los huéspedes, que, sin temer á los Subterráneos ni a los Uránicos, ha cometido la acción más odiosa, después de haberse sentado tantas veces á mi mesa y de darle yo hospitalidad más á menudo que á mis otros amigos.
hermética careta... dormitas en quietud tan extendida que es risible la historieta y yo caigo en la cuenta conocida ...conocida...
Hoy me levanté con la maquinita de la velocidad, tomaré un aeroplano y viajaré por encima de las ciudades de los pensamientos ajenos, pero sin detenerme a pensar porque si se detiene la máquina me caigo.
Vean ustedes si los muchachos de entonces seríamos unos bolonios, cuando teníamos la tontuna de aprender la doctrina cristiana en vez del can-can; y hoy cualquier zaragatillo que se alza apenas del suelo en dos estacas, prueba por A+B que Dios es artículo de lujo y pura chirinola o canard del padre Gual. Pero caigo en la cuenta de que por hablar de los primeros años de la vida, idos ¡ay!
Olivera ¡Tristemente consumiendo la vida, hasta que Dios quiera! Así caigo a su presencia dichosamente, aparcero, pues acá soy forastero sin la menor conocencia.