Ejemplos ?
Los bandidos retrocedieron espantados. Parrón se apeó muy despacio, descolgó su escopeta de dos cañones, y, apuntando a sus camaradas, dijo: - ¡Imbéciles!
En la convicción de que la Unión empeñaría combate con nuestro buque y en cumplimiento de la orden que por señales recibí del Cochrane, continué la caza, y a las doce, distando del enemigo diez mil metros y teniendo al vapor Loa por nuestro costado, le ordené aumentara su andar hasta llegar a dos mil metros del enemigo y le disparara con su cañón de caza, creyendo que con esta medida la Unión detuviera su andar y nos diera tiempo para atacarla. La Unión, a pesar de cinco disparos que le hizo el Loa, continuó avante, sin responder con sus cañones.
á Valladolid y yo á Guanajuato, para que levantado tropas y cañones, pudiésemos auxiliarnos mútuamente segun que se presentase el enemigo: puse á V.
Estas tropas llevan quatro cañones de Tren volante, los q e con suficiente número de buenos Artilleros marcharon hayer para la reunión en Tupisa.
á la mayor brevedad me ponga en marcha las tropas y cañones, ó la declaracion verdadera de su corazon, en inteligencia que si es como sospecho, el que V.
Mientras se verificaban todos estos movimientos, y hasta que los enemigos izaron las banderas, disminuyendo siempre el trayecto de sus cañones, nuestros artilleros de norte y sur guardaban el más perfecto orden, se mantenían en el mayor silencio con los cañones cargados, esperando solo el momento de ver inflamar las baterías de las fragatas para inflamar las suyas.
Al atardecer se iluminó toda la ciudad, y los soldados dispararon salvas con los cañones, mientras los muchachos soltaban petardos; en el palacio se comía y bebía, todo eran saltos y empujones, y los caballeros distinguidos bailaban con las bellas señoritas; de lejos se les oía cantar: Sin embargo, la princesa seguía aún embrujada y no podía sufrir a Juan.
A las 12 y 15 la fragata "Numancia" presentó al fin su costado de estribor y rompió los fuegos con los dos primeros cañones de su batería, cuyos dos tiros se cruzaron en el trayecto con los fuegos de nuestras baterías del sur, obrando éstos contra toda la división enemiga, la cual, al ejemplo de la Capitana nutrió en el mismo instante todo el ataque.
El fuego de parte a parte volvió, Señor Secretario, a ser infinito, y solo el patriotismo y el denuedo de nuestros artilleros ha podido entonces, con tan pocos cañones, mantener ardiente el combate, sostener esta lid sin ejemplo, y conservar con tan alta bravura el escudo de la República.
Entre las disposiciones adoptadas por el Dictador, tal vez la más importante de todas, fue la orden impartida al ministro de marina capitán de navío Villar, para destruir los gruesos cañones de las baterías del Callao y para hundir los buques que le quedaban al Perú de su escuadra.
Por lo pronto, las naves carecían de marinería y tenían muy reducidas sus oficialidades, pues la mayor parte de las tripulaciones habían sido enviadas al campo de batalla y habían combatido en Miraflores, a donde se habían trasladado hasta los cañones de la “Unión”.
Al relatar su ensueño ante el emperador y su corte, cantó con expresión tan vagorosa y dulce, los brazos caídos y la extática mirada en lo alto, como si viese llegar montado en una nube al misterioso paladín, que el público no pudo contenerse ya, y como la retumbante descarga de una fila de cañones, salió de todos los huecos del teatro, hasta de los pasillos, la atronadora detonación de aplausos y gritos.