Ejemplos ?
Por su mandado, (f) Rodrigo Calderón. APROBACIÓN Y CONFIRMACIÓN DEL VIRREY MARQUÉS DE CAÑETE DEL GOBIERNO INDIO DE CHARAPOTÓ EN DON BALTASAR ZAMÁN, AÑO DE 1592.
2 de Noviembre de 1570.- Presidente y Oidores de la nuestra Audiencia Real que residen en la Ciudad de San Francisco del Quito de las Provincias del Pirú: Por ciertas escrituras que en el nuestro Consejo de las Indias se han presentado por parte de la Ciudad de Santiago de Guayaquil, ha constado que el Marqués de Cañete nuestro Visorrey que fue de esas provincias...
13. a —Cañete, Terrazas, Orihuela, los Zudañez, Ibarguen. Areta, deben venir á Buenos Aires, precisamente los que hayan dado la cara contra la Junta vendrán presos y los que nó se les hará venir, á pretesto de necesitar la Junta sus luces y consejos.
En la provincia de Tomebamba que es en los términos de la Gobernación de Quito de estos Reinos del Perú, a doce días del mes de Abril, año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo, de mil e quinientos y cincuenta y siete años, el Muy Magnifico Caballero Gil Ramirez Dávalos Gobernador y Capitán General de las Ciudades de San Francisco del Quito, Puerto Viejo, Santiago de Guayaquil, Loxa y Zamora y sus términos y jurisdicción por el Muy Excelente Señor Don Jurtado de Mendoza Marqués de Cañete, Guarda Mayor de la Ciudad de Cuenca, Visorrey e Capitán General en estos dichos Reinos y provincias del Perú, por Su Majestad.
Pero en 1556, recelando el virrey marqués de Cañete nuevos alzamientos, en los que se presentaba al capitán Díaz como agitador, le mandó en secreto dar garrote.
Por otra parte, el galán contaba con el refuerzo del moscatellillo, y como reza el refrán, «de menos hizo Dios a Cañete y lo deshizo de un puñete».
El virrey marqués de Cañete, dándola, años más tarde, escudo de armas, la ennobleció con el título de muy noble y muy leal; y otros de sus sucesores honraron a su Cabildo con varias preeminencias.
-¿Y por qué no? De menos hizo Dios a Cañete -concluyó el compañero. Y desde ese día nadie volvió a ver en Lima ni a Ambrosio el Inglés ni a Juanito el Montañés.
En 1571, bajo el gobierno del virrey don Francisco de Toledo, esto es, a los treinta años de muerto Pizarro, acordó el Cabildo de Lima colocar en su sala de sesiones el retrato del marqués y los de Gasca, Vaca de Castro, Núñez Vela, conde de Nieva y marqueses de Mondéjar y de Cañete.
Mientras así se tenían, un oidor que estaba cercano diz que oyó, a fuer de buen oidor, que se cambiaron en voz bajísima estas palabras: -¡Juanito! ¡Quién nos dijera!... -¡Ambrosio! Te lo dije... De menos hizo Dios a Cañete.
El arzobispo olvidó en 1601 que desde 1590, en que vino a Lima doña Teresa de Castro, esposa del virrey don García Hurtado de Mendoza, mar­qués de Cañete, la saya y manto había reforzado muchísimo sus filas.
Lo otro, que atento a que las Ordenanzas que la dicha Ciudad tenía se quemaron y asimismo las mercedes que el Señor Marqués de Cañete y (el) Señor Don Luis de Velasco hicieron a la dicha Ciudad del Tambo de Bola, que hoy arriendan para gastos de Guerra y Propios de la Ciudad, y del solar que posee en Santa Catalina, junto al (paraje de la calle/ del camino) principal; se sirva Vuestra Excelencia de confirmar las dichas mercedes mandando que de los Libros del Gobierno se saque un tanto de ellas, por haberse quemado los originales y Libros de Cabildo donde estaban asentadas, con el Archivo que tenía la dicha Ciudad.