bronco-

bronco-

pref. Componente de palabra que procede del gr. bronkhion, que significa bronquios bronconeumonía.

bronco-

 
Prefijo procedente del gr. brónchos, traquearteria.
Ejemplos ?
Tenemos que luchar, y así lo estamos haciendo, simultáneamente contra el viejo y bronco cacicazgo tradicional y contra el nuevo cacicazgo, el de la mezcolanza poder político-poder económico, A los compañeros les decimos que tan malos como los presta-nombres de inversionistas extranjeros son los prestanombres políticos, los testaferros del cacique.
Y no dejaba de tener razón Soledad para estar cavilosa y cariacontecida, que aquella mañana, cuando disponíase a arreglar el almuerzo, habíale dicho el señor Cristóbal, con acento bronco y enarcando amenazadoramente las pobladísimas cejas: -Mía tú, Soleá, esta noche viée a platicar conmigo Toñico el Clavicordio, y viée a platicarme de ti y a pedirme tu mano y con la mano toíta tu presona, y como a mí el Clavicordio me jace clase, porque es güeno y es trabajador, y te tiée voluntá, y a ti te conviée casarte cuanto antes, porque el día que a mí me dé un sanguiñuelo y me lleven al Batatar, a ti te llevan al hospicio; pos velay tú por qué quiero yo que emparmes cuanto antes con Toñico el Clavicordio.
Espantado de pronto ante la idea de que perdía nuevamente a mi padre, yo me lanzaba tras él, pero ya no le veía, y sólo llegaba hasta mí su rezongar, bronco como el de un oso...
Con sapientísima oportunidad salaba y ponía el fierro a aquel ganado, cuyo idioma parecía conocer, y a quien hacía los más expresivos reclamos, bien fuese colectiva o individualmente, ya con bramido bronco igual que una vaca, si era a res mayor, ahora melindroso, si se trataba de parvulillos; y siempre con el nombre de pila, sin que la "Chapola" se le confundiese con la "Cachipanda", ni el "Careperro" con el "Mancoreto".
Éste contempló durante algunos instantes en silencio al chaval como si intentara reproducir su semblante moreno de curvas mejillas, de grandes ojos, de perfil agitanado y de pelo negrísimo, y tras aquellos instantes de silencio preguntóle con acento bronco y de simpáticas vibraciones: -¿A qué hora piensas tú darle hoy el acosón a Cristóbal el Zancúo?
Dolores lloraba silenciosamente pensando en Pepe, en el hombre de sus amores, y llorando y pensando en él seguía, citando los rítmicos acordes de una guitarra diestramente tañida llegaron a sus oídos; era Antonio el Casero el que la tocaba; Antonio el Casero, que, acompañándose a maravilla, cantó con acento dulce y bronco y primoroso estilo: ::Toíto te lo consiento ::menos faltarle a mi mare, ::que a una mare no se encuentra ::y a ti te encontré en la calle.
Desde las siete comparecen simultáneos por las cuatro esquinas de la plaza, bien así como bandas de gallinazos, los cuatro cuerpos de penitentes negros armados de macizas horquetas, el bronco pie bajo la alpargata abigarrada.
A una cuadra de distancia, y a todo correr, iba un chasqui tocando un tambor y otro indio que hacía repercutir un bronco cuerno de caza.
tu voz elocuente: Lo infinito circunda tu frente, Lo infinito sostiene tus pies. Ven: al bronco rugir de las ondas Une acento tan fiero y sublime, Que mi pecho entibiado reanime, Y mi frente ilumine otra vez.
Si sangrientas dejé mis vestiduras En las ásperas zarzas del camino; Si labré por mis manos la cadena Cuyos férreos abrazos Aún en las marcas de mi cuello duran; Si me arrojé a luchar contra las olas De la inconstancia femenil, más bravas Que las del mar entumecido y bronco...
¿No te miró Satán nacer de arcilla Para ocupar su trono y alta silla De nácar y rubí? ¿No dio bronco suspiro de su pecho Arrastrando cual sierpe por tu lecho De rosa y alelí?
Cuando con el rumor de bronco trueno preñado como el mar de espuma hirviente, que rebosa en los diques de su seno y corona su salto sorprendente, se desprende el Niagara, de su asiento, émulo del diluvio proceloso, rey de las cataratas turbulento, de masas de cristal turbio coloso; cuando con gran sorpresa de sí mismo, desde el aire azotado que domina, derrumba a las entrañas del abismo que le sirve de tumba cristalina; cuando el iris magnífico retrata en medio de brillantes surtidores de menudos aljofares y plata, que saltan con murmullos hervidores; cuando ruge feroz como tormenta, y al que mira embelesa o bien espanta, pues vierte los furores que alimenta en sus raudales líquidos...