broncíneo

(redireccionado de broncínea)

broncíneo, a

1. adj. culto De bronce el broncíneo mobiliario.
2. culto De color amarillo rojizo, como el del bronce.

broncíneo, -a

 
adj. De bronce o parecido a él.
Traducciones

broncíneo

bronzeo
Ejemplos ?
Al forastero, el pampeano ofreció la tierra feraz; el gaucho de broncínea faz encendió su fogón de hermano, y fue el mate de mano en mano como el calumet de la paz.
Cuando ambos ejércitos se hubieron acercado el uno al otro, apareció en la primera fila de los troyanos Alejandro, semejante a un dios, con una piel de leopardo en los hombros, el corvo arco y la espada; y blandiendo dos lanzas de broncínea punta, desafiaba a los más valientes argivos a que con él sostuvieran terrible combate.
Al primero le metió la broncínea lanza en el pecho; contra Hipirón desnudó la espada, y de un tajo en la clavícula separóle el hombro del cuello y la espalda.
Aquéllos descendieron de los carros y escucharon a Héctor, caro a Zeus, que arrimado a su lanza de once codos, cuya reluciente broncínea punta estaba sujeta por áureo anillo, así les arengaba: —¡Oídme troyanos, dárdanos y aliados!
Teucro acudió corriendo, movido por el deseo de quitarle la armadura; pero Héctor le tiró una reluciente lanza; y violo aquél y hurtó el cuerpo, y la broncínea punta se clavó en el pecho de Anfímaco, hijo de Ctéato Actorión, que acababa de entrar en combate.
Mientras arrastraba el cadáver a través de la turba, cubriéndole con el abollonado escudo, Agamemnón le envasó la broncínea lanza, dejó sin vigor sus miembros, y le cortó la cabeza sobre el mismo Ifidamante.
Mas Idomeneo advirtiólo y burló el golpe encogiéndose debajo de su rodela, la cual era lisa y estaba formada por boyunas pieles y una lámina de bruñido bronce con dos abrazaderas: la broncínea lanza resbaló por la superficie del escudo, que sonó roncamente, y no fue lanzada en balde por el robusto brazo de aquél, pues fue a clavarse en el hígado, debajo del diafragma de Hipsenor Hipásida, pastor de hombres, haciéndole doblar las rodillas.
Y acercándome a él, le envasé la broncínea lanza, le derribé en el polvo, salté a su carro y me coloqué entre los combatientes delanteros.
Héctor, que se hallaba cerca de Ayante le dio con la gran espada un golpe en la pica de fresno y se la quebró por la juntura del asta con el hierro. Quiso Ayante blandir la truncada pica, y la broncínea punta cayó a lo lejos con gran ruido.
Héctor, hijo de Príamo, y el divino Odiseo midieron el campo, y echando dos suertes en un casco de bronce, lo meneaban para decidir quién sería el primero en arrojar la broncínea lanza.
No fue vano el tiro, pues la broncínea lanza perforó las sienes a Democoonte, hijo bastardo de Príamo, que había venido de Abido, país de corredoras yeguas: la oscuridad veló los ojos del guerrero, cayó éste con estrépito y sus armas resonaron.
Tan luego como, después de atravesar la gran ciudad, llegó a las puertas Esceas —por allí había de salir al campo—, corrió a su encuentro su rica esposa Andrómaca, hija del magnánimo Eetión, que vivía al pie del Placo en Tebas de Hipoplacia y era rey de los cilicios. Hija de éste era pues, la esposa de Héctor, de broncínea armadura, que entonces le salió al camino.