Ejemplos ?
La multitud, que es de bravos braceros, cuya vista enternece y conforta, enseña más músculos que alhajas, y más caras honradas que paños sedosos.
Digo que sola esa razón me convence, me obliga, me persuade y me fuerza a que desde luego asentéis por cofrades mayores y que se os sobrelleve el año del noviciado. -Yo soy dese parecer -dijo uno de los bravos.
36 Anales de Volusio, cagado pliego, su voto cumplid por mi chica, pues a la santa Venus y a Deseo votó, si a ella restituido le fuera yo y dejaba de blandir bravos yambos, que los más selectos escritos del peor de los poetas al dios de tardo pie daría para que unos infelices leños los chamuscaran.
¿Conque aquellas relaciones de encantos que yo leía y que apenas comprendía, ni comprendo, ciertas son? ¿De aquellas magas fantásticas, de aquellos bravos guerreros y gentiles caballeros, la historia no es ilusión?
En la nación modelo, en la tierra de la libertad, en el hogar de los bravos, en el pedazo de suelo que todavía no sale la sombre proyectada por la horca de John Brown; en los Estados Unidos, en un pueblo de Texas, llamado Rock Springs.
Entre tanto, el puma reunió a todos los animales bravos, como coyotes, gatos monteses, tigrillos, zorras y les contó la humillación recibida por el chapulín: -Si no les damos una lección a estos insectos, van a pensar que les tenemos miedo.
El día 5 de Julio se tuvo conocimiento en Machala del sorpresivo i barbaro ataque del Ejército peruano contra nuestras indefensas guarniciones fronterizas y, en la misma noche, más de quinientos voluntarios se alistaron para marchar de inmediato a luchar junto a los bravos soldados del Ejército, pues, más inflamaba la llama del patriotismo, el hecho de que nuestros gloriosos hermanos se batían heroicamente, en una absoluta desigualdad de fuerzas con el enemigo y que la actuación de nuestras guarniciones llegaba al sacrificio, como anunciaban los partes telegráficos.
17.- La Historia Natural perpetua de cada región y provincia, y de cada lugar y especialmente las naciones de hombres que hay, y las naturalezas y cualidades dellos, (con sus conocimientos en) animales de la tierra, bravos y silvestres...
Los mozos bravos de cabeza ligera -y bien sabe el diablo que en Valencia no faltan- excitábanse unos a otros y echaban suertes para salir contra la bestia, marchando a su encuentro con hachas, lanzas, espadas y cuchillos.
Dos de ellos llamaron a las prometidas de sus amores para verificar sus bodas junto al cadalso; ¡mujeres fuertes, compañeras dignas de tales bravos!
Llegaron también de los postreros dos bravos y bizarros mozos, de bigotes largos, sombreros de grande falda, cuellos a la valona, medias de color, ligas de gran balumba, espadas de más de marca, sendos pistoletes cada uno en lugar de dagas, y sus broqueles pendientes de la pretina; los cuales, así como entraron, pusieron los ojos de través en Rincón y Cortado, a modo de que los estrañaban y no conocían.
Olvidábaseme de decir que, así como Monipodio bajó, al punto, todos los que aguardándole estaban le hicieron una profunda y larga reverencia, excepto los dos bravos, que, a medio magate, como entre ellos se dice, le quitaron los capelos, y luego volvieron a su paseo por una parte del patio, y por la otra se paseaba Monipodio, el cual preguntó a los nuevos el ejercicio, la patria y padres.