bordelés

bordelés, -lesa

 
adj.-s. De Burdeos.
Traducciones

bordelés

/esa
A. ADJof/from Bordeaux
B. SM/Fnative/inhabitant of Bordeaux
los bordelesesthe people of Bordeaux
Ejemplos ?
Entre las enfermedades más conocidas se encuentran: El mildiu (Peronospora viciae), que provoca manchas pálidas en las hojas, que más tarde se secan. Los tratamientos con caldo bordelés o fungicidas orgánicos (Zineb, Maneb, Mancoceb, etc.), producen buenos resultados.
También es un hito histórico el primer fungicida usado para el control de una enfermedad vegetal, el caldo bordelés, una mezcla de sulfato de cobre y cal.
Repartían los canelés entre los pobres o los vendían. La receta fue rescatada y popularizada en 1830 por un pastelero bordelés que lo convirtió en una especialidad de la ciudad.
Uno de los avances más importantes en el control de enfermedades vegetales fue el descubrimiento, en el siglo XIX, del Caldo bordelés.
En diversas inscripciones Probo fue celebrado como el orgullo de la aristocracia romana, una leyenda viviente: "el culmen de la casa de los Anicii" ("Aniciae domus culmen"), "el más versado en todas las cosas" ("omnibus rebus eruditissimus"), "culmen de la nobleza, luminaria de la literatura y la elocuencia" ("nobilitatis culmen, litterarum et eloquentiae lumen"). Fue, en efecto, patrón de diversos literatos, incluyendo al poeta bordelés Ausonio.
Por su parte Procesa se dedicó a reproducir cuadros del maestro bordelés y acuarelas y retratos incluido el del Presidente Manuel Montt.
Cailleux critica La batalla de Denain —pintada en 1835 y que Monvoisin se había negado a mostrársela, a pesar de las peticiones recibidas, antes de terminarla—, y le exige que modifique algunos aspectos del lienzo. El bordelés se niega y surge una enemistad con Cailleux que le envenenará su espíritu.
El bordelés se quedó en la capital de Argentina tres meses, que resultaron ser de los más fructíferos de su carrera, pues su biógrafo David James y otros especialistas en su obra consideran que aquí pintó tres excelentes cuadros, todos por encargo del barón Henri Picolet d'Hermillon (1797-1864), cónsul general del Reino de Cerdeña en Buenos Aires y Montevideo.
Efectivamente, los chilenos recuerdan a bordelés como un precursor de la pintura nacional y las exposiciones de sus obras despiertan permanente interés.
Sumando todos los factores, el pintor decidió buscar nuevos horizontes, pues París le parecía agotado.» El bordelés había hecho buenos amigos chilenos en la capital francesa.
El crítico Waldo Vila considera que muchos de los retratos del bordelés "son gélidos, de técnica académica", pero como explica Velasco, si los retratados o temas le llamaban la atención, como se ve en el retrato de Andrés Bello, se esmeraba.
En ella, el gran defensor de Monvoisin fue el italiano Alejandro Cicarelli, quien, curiosamente, se radicaría definitivamente en Chile y que dos años más tarde lograría realizar la tarea que no cumplió el bordelés: fundar y hacer funcionar como su primer director la Academia de Pintura de Santiago.