Ejemplos ?
García sacó del bolsillo de su talismán nombre con que se bautizó, por entonces, á la levita de los oficiales, una caje- tilla de cigarros de papel.
Luego hizo Augusto que se le trajera un biberón para el cachorrillo, para Orfeo, que así le bautizó, no se sabe ni sabía él tampoco por qué.
Además de ésto, en la parroquia de San Andrés, donde se bautizó, fundó una memoria perpétua para misas, vestir á 12 pobres, y otras limosnas.
5 Porque Juan á la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos.
Era como una inversión de buenas obras realizada a nombre de su joven hermano; era un pequeño caudal de buenos actos que deseaba reunirle por adelantado para el caso en que un día aquel muchachete careciera de esa moneda, que es la única admitida para el pago del viaje al paraíso. Bautizó a su hijo adoptivo y le llamó Quarimodo, bien por coincidir con el día en que lo encontró o bien para definir con ese nombre hasta qué punto la pobre criatura aparecía incompleta y apenas esbozada pues, en efecto, Quasimodo, tuerto, jorobado y patizambo apenas si era un más o menos.
Tal vez el cura que le bautizó no le dio el nombre de Cándido en la pila, sino que después todos cuantos le conocían y trataban le llamaron Cándido porque lo era en extremo.
Era éste un abogado en agraz que, restablecido de su enfermedad, fue destinado por Carlos IV a la Audiencia del Cuzco, en donde el zumbón y epigramático pueblo lo bautizó con el apodo del oidor del Tabardillo.
Francisco Pizarro, seguido de sus bravos conmilitones, se dirigió al cerro, lo bautizó con el nombre de San Cristóbal, y para dar principio a la erección de una capilla puso en la cumbre una gran cruz de madera.
Sin embargo, en los últimos años de la conquista hubo un nombre de moda y con el cual se bautizó por lo menos a un cincuenta por ciento de los nacidos.
Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, «que oísteis de mí: Que Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días».
Y mandó detener el carro. Bajaron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y lo bautizó, 39. y en saliendo del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y ya no le vio más el eunuco, que siguió gozoso su camino.
Según Ferrari, era una especie de nigromancia política y al denunciarla De la Casa a Carlos V, la bautizó con el nombre de Razón de Estado, “palabra más poderosa que su pensamiento”.