barrunto

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barrunto

s. m. Indicio que hace presagiar lo que va a ocurrir no me fío de esos barruntos.
Sinónimos

barrunto

sustantivo masculino
barrunte, remusgo, suposición*, hipótesis, supuesto, presunción, conjetura, sospecha, olor, tufo (desp.), asomo*, presentimiento, corazonada, indicio, atisbo, vislumbre.
Barrunto se distingue del indicio en su carácter puramente subjetivo. En esto coincide con atisbo y vislumbre, que indican también una intuición rudimentaria, imperfecta. Esta intuición puede ser de algo bueno o malo, estimable o desestimable en barrunto, barrunte y atisbo; pero es generalmente de algo estimable en vislumbre: se tienen barruntos o atisbos de odio, de desesperación; vislumbres, de una idea. Cuando es de algo desagradable o sospechoso, remusgo.
indicio

barrunto:

conjeturavislumbre, señal, indicio, presunción, noticia, suposición, corazonada, sospecha, atisbo, presentimiento,
Traducciones

barrunto

barlume

barrunto

SM
1. (= adivinanza) → guess, conjecture; (= indicio) → sign, indication; (= sospecha) → suspicion; (= presentimiento) → foreboding
2. (Caribe, Méx) (Meteo) north wind which brings rain
Ejemplos ?
Y así, puede vuesa merced guiarnos donde está ese caballero que dice, que ya yo tengo barruntos, según lo que he oído decir, que es muy calificado y generoso, y además hábil en el oficio.
Allí le hice saber en el término en que estaba, y el peligro que me amenazaba y la poca seguridad que tenía de mi vida, por tener barruntos de que mi hermano sospechaba mi desenvoltura.
El macho también formaba anillo, metía en él el índice, y daba luego un taponazo, que era como decir: All right. Barruntos tenía el rey de las frecuentes jugarretas de su coima, pero no se atrevía a rezongar, por falta de pruebas; al cabo, durmiósele un día el diablo a la muchacha y sorprendiéndola su señor, como dice la Epístola de San Pablo illa sub, ille super, allí fue Troya.
El mayor era hombre de pelo en pecho, y echaba el bofe por una mozuela, como un pino de oro, delicada, veme no me tengas y alharaquienta. Era viuda, y su marido, como digo de mi cuento, murió; y diz que se tuvo barruntos, que ella le había dado con la del Martes.
En la monografía de Zaruma hay detalles, en la página 62 del año 1849 especialmente, del modo y forma como tomaron posesión los paccheños de Caliguro grande y Caliguro chico, nombres primitivos o Caluguro actual y Birón nombre éste debido a los franceses Millet, según barruntos, cuando establecieron allí su hacienda A tales colonizadores, los paccheños, se les atribuyen las dos fundaciones del pueblo, la primera a fines del siglo XVI o antes de 1600; así como la apertura del primer camino de las montañas o tierras bajas de Paccha a Birón, del cual hay restos de empedrados y huellas de haber tenido a su vera muchas habitaciones.
Sus barruntos tuvo éste de que el hermano lego no era tan pobre de solemnidad como las reglas de su instituto lo exigían; y diose tal maña, que el padre Carapulcra llegó a confesarle en confianza que realmente tenía algunos maravedises en lugar seguro.
Si bien no imaginaban haber omitido nada para hacer a su hijo feliz, tenían barruntos de que no lo era, viéndole pálido y abatido.
En la mañana de ese día tuvo el señor obispo barruntos de que uno de los regidores de su bando no jugaba limpio; pues una su hija de espíritu le avisó, bajo secreto de confesonario, que a media noche habrán tenido misteriosa y larga conferencia intendente y cabildante, y que aquél se frotaba con regocijo las manos, como quien dice: «¡Se divirtió el obispillo!
Mi alma no deja de estremecerse y mi corazón, ennegrecido, palpita. Los barruntos de mi padre me han impresionado y estoy muerta de miedo.
Ello es que di en la flor de mirar por encima del hombro a los demás escolares que, según mis barruntos, no podían ser sino animalitos de orejas largas y puntiagudas, comparados conmigo, que sabía tanto como Chavarría.
Como estas peloteras eran pan cotidiano, las muchachas de la vecindad, envidiosas de la hermosura de Benedicta, dieron en bautizarla con el apodo de Gatita de Mari-Ramos; y pronto en la parroquia entera los mozalbetes y demás niños zangolotinos que la encontraban al paso, saliendo de misa mayor, la decían: -¡Qué modosita y qué linda que va la Gatita de Mari-Ramos! La verdad del cuento es que la tía no iba descaminada en sus barruntos.
y ahí está mi humildísimo pueblo, a dos brincos de Santander, que no me dejará mentir; Polanco (que de algo le ha de servir en este caso tener el hijo alcalde, para darse tono); Polanco, digo, donde las mejores mozas se avergüenzan de vestir la plegada saya de paño rojo de ayer, y se ponen el desgarbado vestido de efímera indiana, sobre ¡pásmese el orbe! sobre barruntos de miriñaque.