Ejemplos ?
10 de enero de 2000: después de despegar del aeropuerto de Zurich, un 340B de Crossair bruscamente entró en una barrena de alta velocidad, estrellándose en un campo (los diez ocupantes resultaron muertos).
La sarta de perforación comprende: Mecha de perforación, también conocida como barrena o trépano...
Sin embargo, las lesiones de Gervinho y del mencionado Salah hicieron que el equipo entrara en barrena, cayendo al 5º puesto en la y siendo eliminado de la Copa de Italia en la primera eliminatoria.
Parece haber sido abandonada a causa de la incapacidad de controlar la aeronave a gran altura y la tendencia de los aviones supersónicos para entrar en barrena.
Al principio, la administración del Barings Bank en Londres felicitó y recompensó a Leeson por lo que parecían ser sus destacadas ganancias al comerciar. Sin embargo, su suerte se acabó cuando el terremoto de Kobe envió a los mercados financieros de Asia en barrena.
Nuestra interpretación es siempre falible, esto es, puede ser siempre mejorada, corregida, enriquecida o rectificada. Barrena, Sara, La razón creativa: crecimiento y finalidad del ser humano según Charles Sanders Peirce, Rialp, Madrid, 2007.
Comprende la mecha o barrena de perforación y todo el conjunto de tubulares que le proveen energía rotatoria para cortar o triturar la formación.
De pronto a la luz de la lámpara vi cómo brillaron los ojos del capataz. Los golpes de combo en la barrena-guía se iban sintiendo cada vez más fuertes.
Rió Reinaldo y dijo: «Ahora apura si sé mejor que tú yo hallar la vena.» ta,Da rienda a un tiempo y pica la montura, y estocada después tira tan buena en medio de su débil armadura que el tronco de delante a atrás barrena.
Fui a toda prisa a cumplir la orden, y cuando estuve de vuelta se sentía tan claro el ruido de la barrena que calculé que no pasaría media hora sin que la punta asomase por la pared.
Todos sabíamos lo que esto quería decir y aguardábamos con verdadera ansia que la barrena-guía rompiese la muralla para despuntarla de un martillazo, haciéndoles ver a los contrarios que habían perdido la partida y que nosotros éramos los amos debajo del mar.
Muchas veces lo vi, bromeando, levantar a un hombre en cada mano y sostenerlos en el aire como si fueran guaguas de meses. Con un pie adelante del otro, la cabeza un poco inclinada, esperaba el instante en que la barrena asomase por el muro.