bóreas


También se encuentra en: Sinónimos.

bóreas

(Del lat. boreas < gr. boreas.)
s. m. METEOROLOGÍA Viento que sopla del norte.
NOTA: En plural: bóreas

bóreas

 
m. Viento norte.
Sinónimos

bóreas

bóreas:

viento nórdicoviento ártico,
Traducciones

bóreas

bora
Ejemplos ?
DON HERMÓGENES Usted ha dicho Madrid en vez de París, por precisar, por contraer, por localizar; como Horacio dice muchas veces el mar Egeo por cualquier mar..., el bóreas por cualquier viento.
Y le hundió, irritado de corazón, en el ancho Tártaro. Son hijos de Tifón los recios Anemoi de húmedo soplo, menos Noto, Bóreas, Argesteo y Céfiro.
Pommerol, Le culte de Taranis, en L'Homme, 1887, p. 461) = Se cuenta que Saint Laurent se encontró con Bóreas cubierto de harapos.
Y la fuerza del viento Bóreas encorva al anciano, aunque no llega al cuerpo delicado de la virgen que permanece en su morada junto a su cara madre, ignorando los trabajos de Afrodita de oro, y que, tras de lavar y perfumar con aceite su hermoso cuerpo, duerme por la noche, durante el invierno, en la morada, cuando el polípodo se roe los pies en su fría casa y sus tristes retiros.
Ululando tétricos los opuestos mílites, daban al bóreas fragoso estrépito, que, en cavernas lóbregas, Eco, llorosa y húmida, dolorosa y confusamente repercutía.
26 Furio, la villita vuestra no a los soplos del Austro expuesta está ni a los del Favonio ni del salvaje Bóreas o del Subsolano: a la verdad, a miles quince y doscientos.
Como conmueven el ponto, en peces abundante, los vientos Bóreas y Céfiro, soplando de improviso desde la Tracia, y las negruzcas olas se levantan y arrojan a la orilla muchas algas; de igual modo les palpitaba a los aqueos el corazón en el pecho.
Ambos Ayaces, Odiseo y Diomedes enardecían a los dánaos en la pelea; y éstos en vez de atemorizarse ante la fuerza y las voces de los teucros, aguardábanlos tan firmes como las nubes que Zeus deja inmóviles en las cimas de los montes durante la calma, cuando duermen el Bóreas y demás vientos fuertes que con sonoro soplo disipan los pardos nubarrones; tan firmemente esperaban los dánaos a los teucros, sin pensar en la fuga.
No braman tanto las olas del mar cuando, levantadas por el soplo terrible del Bóreas, se rompen en la tierra; ni hace tanto estrépito el ardiente fuego en la espesura del monte, al quemarse una selva; ni suena tanto el viento en las altas copas de las encinas, si arreciando muge; cuanta fue la grita de teucros y aqueos en el momento en que, vociferando de un modo espantoso, vinieron a las manos.
Amortecido quedó el héroe y oscura niebla cubrió sus ojos; pero pronto volvió en su acuerdo, porque el soplo del Bóreas le reanimó cuando ya apenas respirar podía.
Te hallabas suspendida en medio del éter y de las nubes, los dioses del vasto Olimpo te rodeaban indignados, pero no podían desatarte —si entonces llego a coger a alguno, le arrojo de estos umbrales y llega a la tierra casi sin vida—, y yo no lograba echar del corazón el continuo pesar que sentía por el divino Heracles, a quien tú, produciendo una tempestad con el auxilio del Bóreas arrojaste con perversa intención al mar estéril y llevaste luego a la populosa Cos, allí le libré de los peligros y le conduje nuevamente a la Argólide, criadora de caballos, después que hubo padecido muchas fatigas.
— El Bóreas enamoróse de algunas de las que vio pacer, y transfigurado en caballo de negras crines, hubo de ellas doce potros que en la fértil tierra saltaban por encima de las mieses sin romper las espigas y en el ancho dorso del espumoso mar corrían sobre las mismas olas— Erictonio fue padre de Tros, que reinó sobre los troyanos; y éste dio el ser a tres hijos irreprensibles: Ilo, Asáraco y el deiforme Ganimedes, el más hermoso de los hombres, a quien arrebataron los dioses a causa de su belleza para que escanciara el néctar a Zeus y viviera con los inmortales.