Ejemplos ?
Los padres compraban a su hija costosas galas, collares y gargantillas de oro y piedras, sartas de perlas; pero la hacían estarse horas y horas en el sitial, cerca de la chimenea, en invierno; en la saleta baja, de friso de azulejos, en verano; y doña Ricarda contraía pasión de ánimo secreta, que ocultaba con la energía para el disimulo que caracteriza a los fuertes.
«El que en gastos va muy lejos, no hará casa con azulejos», dice el refrán, o lo que es lo mismo, «el que gasta a chorro, poco luce el morro».
Pasemos, con los ojos cerrados, por la galería de las catorce puertas, donde cada palo exhibe sus trabajos mejores, y cada industria compuso la puerta de su departamento, la platería con platas y oros y dos columnas de piedra azul, la locería con porcelana y azulejos, la de muebles con madera esculpida como hojas de flor, y la de hierro con picos y martillos, y la de armas con ruedas, cureñas, balas y cañones, y así todas.
Sinembargo, la alegría infinita corre danzando con su contenido de colores y trinos de aves típicas como la zona, perdices, hurracas, Colembas, azulejos, carpinteros, guacamayos; aves que están meciéndose en hamacas de bejucos y lianas, que se tienden desde los árboles.
aquellos pensiles no he pisado un solo día, sin ver (¡sueños de mi mente!) la sombra de la Padilla, lanzando un hondo gemido, cruzar leve ante mi vista, como un vapor, como un humo que entre los árboles gira; ni entré en aquellos salones, sin figurárseme erguida, del fundador la fantasma en helada sangre tinta; ni en el vestíbulo oscuro, el que tiene en la cornisa de los reyes los retratos, el que en columnas estriba, al que adornan azulejos abajo y esmalte arriba, el que muestra en cada muro un rico balcón, y encima el hondo artesón dorado que lo corona y atrista, sin ver en tierra un cadáver.
e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garages, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos llevando a cabo —los organismos oficiales que los han ocupado— en su edificación obras de carácter permanente, instalaciones de agua, cubiertas de azulejos para suelos y mostradores, puertas, ventanas, básculas, firmes especiales para rodaje, rótulos insertos para obras de fábrica y otras actividades.
Algo extraña resulta, con sus azoteas enchapadas de brillantes azulejos y sus lejanías límpidas, donde la palmera recorta su gallarda silueta que parece hablar del desierto remoto, y de caravanas fatigadas que sestean a la sombra propicia.
Éstas tienen un balcón de madera con un cobertizo disparatado; aquéllas una ventana gótica recientemente enlucida y con algunos tiestos de flores, la de más allá unos pintorreados azulejos en el marco de la puerta, clavos enormes en los tableros, y dos fustes de columnas, tal vez procedentes de un alcázar morisco, empotrados en el muro.
Tan sólo las hijas de Eva lo hacían pecar de vez en cuando, y eso al vuelo, que no era el teniente hombre de echar raíces en ningún jardín ni de poner casa con azulejos a ninguna moza.
Allá las galerías del Generalife con sus azulejos parecidos a piedras preciosas y sus tejas relucientes como el oro puro, destacándose entre los sicomoros y las palmas y teniendo los mirtos y laureles por alfombra y los olorosos jazmines y los trepadores rosales por corona; acullá los barrios del Albaicín con sus patios misteriosos engarzados en una orla de oscuros áloes y claros nopales, entre cuyas pencas espinosas levantan sus ramos y sus flores las poéticas adelfas!...
Figuraos un palacio árabe, con sus puertas enforma de herradura; sus muros engalanados con lilas hileras de arcos que se cruzan cien y cien veces entre sí y corren sobre una franja de azulejos brillanles: aquí se ve el hueco de un ajimez partido en dos por un grupo de esbeltas columnas y encuadrado en un marco de labores menudas y caprichosas; allá se eleva una atalaya con su mirador ligero y airoso, su cubierta de tejas vidriadas, verdes y amarillas; y su aguda flecha de oro que se pierde en el vacío; más lejos se divisa la cúpula que cubre un gabinete pintado de oro y azul o las altas galerías cerradas con persianas verdes, que al descorrerse dejan ver los jardines con calles de arrayán, bosques de laureles y surtidores altísimos.
Años hacía, pues, que los azulejos estaban arrinconados, sin que se encontrase en Lima obrero capaz de arreglarlos en los pilares correspondientes.