Ejemplos ?
Continuó leyendo: «Entonces fue cuando Heep empezó a favorecerme con las confidencias necesarias para que le ayudara en las combinaciones infernales.
Yació gran tiempo el infeliz Medoro, vertiendo tanta sangre de sus venas, que allí sin duda fin su vida hallara, si no llega a pasar quien lo ayudara.
—Pero —dijo el prefecto, algo desconcertado—, yo estoy dispuesto a pedir consejo, y a pagarlo. Daría realmente cincuenta mil francos a cualquiera que me ayudara en este asunto.
Le conté que el origen de nuestra amistad era que tú, en tus tiempos de estudiante en Oxford, habías venido a pedirme que te ayudara en un asunto muy serio de una índole muy particular.
— Desperezándo-se placentero, jaló entonces un cordón que hizo sonar una campanilla. Como todas las mañanas, llamaba a su valet para que lo ayudara a vestirse.
Pero a pesar de todo no podía por menos de decirme que más hubiese valido que mi mujer me ayudara más, que participara de todos mis pensamientos, en lugar de dejarme a mí solo todo el peso.
Pero miss Mowcher, viendo que no estaba dispuesto a soportar las mejoras que su arte podía causar en mi persona, y que me resistía por el momento a las seducciones del frasquito que tenía en la mano preparado para mí, me dijo que no tardaríamos en volvernos a ver, y me pidió que la ayudara a bajar de las alturas.
Luis se quedó dormido en el semáforo de la avenida Vallarta, se desdobló, vio a su pasajero con un ataque al corazón, y que le decía que lo ayudara, que solo tenia un pendiente, regresó de su desdoblamiento, fue rápidamente a comprar píldoras de nitroglicerina, cuando volvió y avanzó dos cuadras, le empezó el ataque, ¿lo llevo al sanatorio?, no, le dijo con cara de compresión profunda, lo llevó al panteón y lo ayudó a llegar a una tumba, era la de su padre, le llevó flores, pintadas en mosaicos diminutos, que completaban un mosaico con la leyenda franciscana, Pax et Bonum, Luis le llevó luego al hospital San Javier, no hablaron, se fue directo a emergencias, todavía tenía pulso cuando lo dejó, regresó de ayudar a los camilleros.
Pero me hubiera gustado humillarla ¿sabes? Humillarla porque sí: verte a vos hundido para que ella me pidiera de rodillas que te ayudara.
Todo lo contrario, Pérez Jiménez obtuvo su reconocimiento, relaciones amistosas, armas, afecto, cariño, condecoraciones y aplausos de todas clases, naturalmente porque era el que convenía a esos intereses que organizan esas campañas; y el pueblo de Venezuela solo, absolutamente solo, sin que nadie lo ayudara, tuvo que soportar aquellos 10 años de horrible opresión y de vergonzosa y criminal tiranía, lo que tuvo que soportar hasta que un día pasó lo que pasa cuando los pueblos se cansan y se indignan, y hacen lo que hizo el pueblo de Venezuela.
(APLAUSOS.) Pero en aquellos días, el pueblo escéptico, con el estado económico que tenía, en aquella atmósfera donde no había virtudes públicas, era fácil comprar votos, comprar sargentos, y más que comprar votos, porque este pueblo es tan puro que, incluso, los que compraban votos, no es que compraran 20 000, compraban a 50 ó a 60 que conocían bien el manejo de ese negocio, que eran compadres de 15 ó 20 porque les hacían un favor, y entonces, el cubano, con esa nobleza característica que tiene, pues cuando venía su compadre, porque era su compadre y venía a pedirle que lo ayudara, pues votaba por el candidato tal porque su compadre se lo pedía.
Si salimos de eso, afortunadamente no se lo debemos a nadie, sino a nosotros mismos; única y exclusivamente al pueblo cubano (APLAUSOS), que luchó solo una vez más, solito una vez más, y sin que nadie lo ayudara, porque las ayudas recibidas fueron insignificantes, esporádicas y con mucho trabajo.