ayer

ayer

(Del ant. yer < lat. heri.)
1. adv. En el día precedente, el día anterior a éste ayer comimos paella. hoy
2. En el pasado, antes ayer llena de vida y ahora sin esperanza de curación. ahora
3. el ayer El tiempo pasado melodías del ayer. el hoy
4. ayer noche loc. adv. En la noche del día de ayer ayer noche fuimos al cine a la última sesión.

ayer

 
adv. t. En el día que precedió inmediatamente al de hoy.
fig.Poco tiempo ha.
En tiempo pasado.
m. Tiempo pasado.

ayer

(aˈʝeɾ)
adverbio
1. hoy en el día anterior al de hoy Nos visitaron ayer.
en el día anterior a ayer, hace dos días Anteayer tuve una fiesta, por eso ayer dormí hasta tarde.
2. ahora en el pasado, hace un tiempo las costumbres de ayer
en poco tiempo, en un período breve De ayer a hoy se ha hecho famosa.
Traducciones

ayer

gister

ayer

вчера

ayer

ahir

ayer

včera

ayer

i går

ayer

hieraŭ

ayer

eilen

ayer

hier

ayer

tegnap

ayer

gær

ayer

ieri

ayer

昨日

ayer

here, heri

ayer

i går

ayer

ontem

ayer

ieri

ayer

igår

ayer

jana

ayer

dün

ayer

jučer

ayer

어제

ayer

เมื่อวานนี้

ayer

ngày hôm qua

ayer

昨天

ayer

昨天

ayer

A. ADVyesterday
repitieron el capítulo de ayeryesterday's episode was repeated
ayer por la mañanayesterday morning
antes de ayerthe day before yesterday
ayer eran terroristas, hoy en día comparten el gobiernoyesterday they were terrorists, today they are part of the government
ayer mismo (Esp) ayer mismamente o > no más (LAm) → only yesterday
parece que fue ayerit seems like (only) yesterday
no es (cosa) de ayerit's nothing new
no nací ayerI wasn't born yesterday
B. SM el ayer (liter) → yesteryear (liter)
las canciones del ayerthe songs of yesteryear (liter)
el Madrid del ayerthe Madrid of yesteryear (liter), old Madrid

ayer

adv. yesterday.

ayer

adv yesterday
Ejemplos ?
No fué necesario que llegasen á Guadalajara, ni para su toma, ni para el arreglo del gobierno en todas sus partes, porque el famoso capitan Torres y los mismos patriotas buenos y vecinos de Guadalajara, lo han puesto todo en el mejor órden que se puede desear, segun los partes que recibí ayer, y así cualquiera otra cosa, léjos de fomentar el órden lo destruirá é introduciria el dosórden qe tantos estragos nos ha ocasionado.
Principal Muerto. “¿Dónde está mi tabaco, dónde está mi pino, que se os llevaron ayer noche?”, fue dicho. “Los acabamos, oh jefes”.
Pues bien, mi querido Capitán, sépalo usted todo... Ayer tarde vino mi procurador, y me dijo que el Gobierno había decretado en contra el expediente de mi viudedad.
- ¡Y ese infame boticario los protege! - ¡Qué expresivo estuvo ayer en paseo con esos viles excomulgados! - ¡Quién lo había de esperar de García de Paredes!
Debo confesar que todavía noto los efectos de la comilona de ayer y que tengo necesidad de respirar un poco, como pienso os debe de suceder a la mayor parte de vosotros, porque ayer fuisteis de los nuestros.
La nueva desgracia que se ha buscado mi incorregible y muy amado pariente don Jorge de Córdoba, a quien nadie mandaba echar su cuarto a espadas en el jaleo de ayer tarde (pues que está de reemplazo, segun costumbre, y ya podría haber escarmentado de meterse en libros de caballerías), es cosa que tiene facilísimo remedio, o que lo tuvo, felizmente en el momento oportuno, gracias al heroísmo de esta gallarda señorita, a los caritativos sentimientos de mi señora la generala Barbastro, condesa de Santurce, a la pericia del digno doctor en medicina y cirugía, señor Sánchez, cuya fama érame conocida hace muchos años, y al celo de esta diligente servidora...
-respondió don Jorge, estrechando la ardiente mano de la enferma-. Esta es una congoja como la de ayer tarde... ¡Y, además, no quiero que se muera usted!
Su merced dirá: este gitano es como todos, y quiere engañarme. ¡No me perdone Dios si miento!. Ayer ví a Parrón. - Pero ¿sabes tú la importancia de lo que dices?
Si fuera en mi casa! ¡Tres alojados llevo echados al pozo! - ¡Mi mujer degolló ayer a uno!... - ¡Y yo... (dijo un fraile con voz de figle) he asfixiado a dos capitanes, dejando carbón encendido en su celda, que antes era mía!
-observó el Marqués, entre complacido y enojado. -¡Lo que no podrá usted nunca es privarme de la alta honra que el cielo me deparó ayer!
- Dame pruebas de ello. - Escuche su merced. Ayer mañana hizo ocho días que caímos mi borrico y yo en poder de unos ladrones. Me maniataron muy bien, y me llevaron por unos barrancos endemoniados hasta dar con una plazoleta donde acampaban los bandidos.
-Voy a cenar en casa de Agatón, me contestó. Rehusé asistir a la fiesta que dio ayer por temor al gentío, pero me comprometí a ir hoy; por esta me ves tan engalanado.