Ejemplos ?
Y la Marquesa, saltando ligeramente al suelo, envuelta en pieles y sedas, tropezó con la miserable aventurera que la obstruía el paso.
¿Es que no se estima hoy por muchos quijotesco, o sea ridículo, su instituto, y aventurera, de caballería andante, su obra y su vida?
Comenzaba a sentir algo hasta entonces desconocido en mi vida alegre y aventurera, una vida llena de riesgos y de azares, como la de aquellos segundones hidalgos que se enganchaban en los tercios de Italia por buscar lances de amor, de espada y de fortuna.
El hombre quedó fijo en el suelo. Se acabó la vida de horda, vagabunda y aventurera, en la que los hijos sólo conocían a su madre y la hembra era de todos.
Ausencia apocalíptica de su carne sicalíptica multiplicada en la óptica de su sed sinóptica... Ausencia putañera de su cruz aventurera muerta en la mentira de su eterna gira...
CUATRO En una esquina la vida me enripia de amor rendida y en su corset homicida me muestra lo emblandecida de su mueca humedecida que me abraza enloquecida. De amor difuso me impera y me palpa aventurera...
Mayor, digno procurador y hermano del abad, supo en Paris por una muchacha aventurera que este Castilla habia sido bernardo en otro tiempo, y conspira el reclamarlo en calidad de desertor, aunque realmente no se habia enganchado, y hacer pasar á su muger por una concubina, y poner á sus hijos en el hospital en calidad de bastardos.
¿Loca? ¡Qué me importaba! Yo iba en busca de la soñada revelación, de la aventurera anhelada. Los de la serenata se alejaban. La claridad de los faroles de la plaza llegaba escasamente.
Su tez algo morena, pero de ese moreno limpio y lleno de vigor que se adquiere en la vida de soldado, y casi aventurera de aquellos tiempos; pues al nombre de América, junto con el deseo de adquirir fama, la mayor parte de los pobladores del Río de la Plata, como lo aseguran los más verídicos historiadores, fueron hijos de principales familias, hombres de nobles casas, hidalgos, caballeros y comendadores, que con el deseo de alcanzar renombre, se lanzaban a los mayores peligros.
En ella, se ven reflejados los diversos momentos del agitado período histórico por el que atraviesa Francia. Gargantúa y Pantagruel es la realización de la vida errante y aventurera de Rabelais.
Decidido a correr tierras, al principio dudé sin saber adónde dirigir mis pasos: Después, dejándome llevar de un impulso romántico, fui a México. Yo sentía levantarse en mi alma, como un canto homérico, la tradición aventurera de todo mi linaje.
Aquel hombre estaba loco. Su alma aventurera previo acontecimientos futuros, y se dijo: «Con este imbécil es necesario proceder prudentemente».