auriga


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auriga

(Del lat. auriga.)
s. m. HISTORIA Conductor de los carruajes que participaban en las carreras de circo, en el mundo clásico.

auriga

 
m. poét.Cochero.
Sinónimos

auriga

sustantivo masculino
cochero.
Solo se usa auriga evocando la antigüedad clásica o en estilo elevado.
Traducciones

auriga

auriga
Ejemplos ?
Rodeaba la innoble y ruin cuadriga grupo en que la que no es puta es vieja, de las cuales, por turno, una es auriga, mientras el resto al de Oliver moteja.
ESTUDIANTE Me fatiga. RAMOS ¿Qué es cochero en latín? ESTUDIANTE ¿Cochero? Auriga. (Vanse.) Escena III DON FERNANDO, POLONIA. Volvió en sí vuestra señora.
en la cruz va a expirar.» Lo espolea una angustia que lo acusa, el dolor de la conmoción lo hostiga, pasan los rayos del celeste auriga entre las almenas de Siracusa cuando el fiel Filóstratos se le cruza, de su hogar el custodio leal y honesto, que ante su amo muestra espantado gesto.
Cada cual mandó entonces a su auriga que tuviera dispuestos el carro y los corceles junto al foso; salieron todos a pie y armados, y levantóse inmenso vocerío antes que la aurora despuntara.
Iban con Héctor y Polidamante los más y mejores, que anhelaban romper el muro y pelear cerca de las cóncavas naves; su tercer jefe era Cibrión, porque Héctor había dejado a otro auriga inferior para cuidar del carro.
De un salto subió al carro; con el corazón afligido mandó al auriga que le llevase a las cóncavas naves, y gritando fuerte dijo a los dánaos: —¡Amigos, capitanes y príncipes de los argivos!
El auriga picó con el látigo a los caballos de hermosas crines, dirigiéndolos a las cóncavas naves; ellos volaron gozosos, con el pecho cubierto de espuma, y envueltos en una nube de polvo sacaron del campo de la batalla al fatigado rey.
Los amigos de Héctor levantáronle en brazos, condujéronle adonde tenía los ágiles corceles con el labrado carro y el auriga, y se lo llevaron hacia la ciudad, mientras daba profundos suspiros.
Los patriotas y progresistas y novedosos se declararon por el empresario pero los godos y retrógrados y recalcitrantes se decidieron por el auriga.
Pero yo permaneceré quieto, y también los solípedos corceles, porque perdieron al ilustre y benigno auriga que tantas veces derramó aceite sobre sus crines, después de lavarlos con agua pura ¡Adelantaos los aqueos que confiéis en vuestros corceles y sólidos carros!
Y su padre se le acercó y empezó a darle buenos consejos aunque no le faltaba inteligencia: —¡Antíloco' Si bien eres joven, Zeus y Poseidón te quieren y te han enseñado todo el arte del auriga.
El leñador más hace con la habilidad que con la fuerza; con su habilidad el piloto gobierna en el vinoso ponto la veloz nave combatida por los vientos; y con su habilidad puede un auriga vencer a otro.