Ejemplos ?
No me quejé dos veces. Al siguiente día la señorita Gamard me dio un fuelle precioso y ese par de tenazas con que me ve usted atizar el fuego.
Halvor despierta y parte en búsqueda de su amada, compra un caballo, y encuentra una casita con una pareja de ancianos, la mujer tenía una nariz tan larga que se podía atizar el fuego con ella.
Sobre ellas, inocentes sombras desvanecidas en la gran sombra augusta de la muerte, cae el peso entero de la rabia eclesiástica. A esto se reduce la venganza de los herederos de Dios; a atizar el fuego pueril de las calderas del purgatorio.
Míster Peggotty quitó la luz de la ventana, la despabiló, la volvió a poner encima de la mesa y se puso a atizar el fuego, mientras Ham, que no se había movido, me dijo: -Señorito Davy, ¿quiere usted venir fuera conmigo un momento para ver lo que Emily y yo tenemos que enseñarle?
Hacia media noche se puso a atizar el fuego y cuando estaba soplando oyó de repente decir en un rincón: -¡Miau!, ¡miau!, ¡frío tenemos!
¡Ah!, ¡cuántas veces estando sana fingió atroces dolores de cabeza, y me despidió y ordenó retirarme con paso lento!; ¡cuántas a su capricho simuló conocer mis traiciones, y siendo ella la culpable aparecía con el disfraz de la inocencia! Pero después de atormentarme y atizar el fuego casi apagado, satisfacía dulce y rendida mis exigencias.
Se principia entre dos risas, por apostar cincuenta centavos al que tira o al que no, y se sigue, un poco más fuerte, cada vez, por amor propio, por despecho de haber perdido, por ganas de recuperar, por ambición de ganar más, y el cocinero, hombre vivo, con apariencia muy seria, sabe atizar el fuego: -¿Vamos a ver, don Servando, qué hace?
La devota mujer entonces construyó un altar sobre el fogón, en memoria del que fuera su esposo, con lo que comenzó la tradición de asociar a Zao Jun con la cocina que existe en los hogares chinos. En la actualidad en China el hierro que se utiliza para atizar el fuego es denominado la "pierna de Zhang Lang".
(2002):Editado en abril de 2002. El título es un expresión empleada en el Pirineo para atizar el fuego del fogaril. Tiene catorce canciones, una de ellas en catalán, otra en francés y dos en castellano, una es una versión de Más Birras.
Las hojas, se emplean para teñir en las comunidades andinas de azul metálico, por ejemplo, los vinos. En artesanía se emplean sus tallos jóvenes para hacer quenas y sopladores para atizar el fuego.
En un artículo de opinión titulado “La vergüenza de Suecia”, el Presidente del CJM Ronald Lauder atacó al gobierno sueco, a funcionarios de la iglesia protestante sueca y a los medios por “atizar el fuego” del odio contra los judíos.
Si bien en la patente se preveía el uso de un fuelle para atizar el fuego, Trevithick hizo escapar por la chimenea el vapor que salía de los cilindros.