Ejemplos ?
En la época del Imperio romano y en la del bizantino existían, por decirlo así, dos lenguas, que se influían por lo demás recíprocamente: la lengua hablada o popular y la lengua literaria o aticista.
En general los poemas de estos libros y otros, diseminados en distintas antologías, muestran una lírica aticista y refinada incluso, en ocasiones, escéptica que se ve favorecida por el empleo de un lenguaje preciso, pero enormemente sugerente que impregna a los poemas, además de profundidad y pureza literaria, de gran belleza artística.
Y en la Grecia moderna, a partir de la liberación, ha existido la competencia entre las dos lenguas, llamadas respectivamente καθαρεύουσα (kazarévusa) «pura» y δημοτική (dimotikí) «popular», derivada la primera del griego aticista, la segunda del popular o hablado.
Con el tiempo, el lenguaje aticista sería un instrumento fundamental de los escritores eclesiásticos para luchar contra las herejías.
Los historiadores Procopio y Critobulus imitaron a Tucídides, e incluso Ana Comnena, en el siglo XII, posee un estilo marcadamente aticista.
La capital del Imperio es el centro lingüístico tanto del lenguaje literario aticista como de las formas populares de la lengua oral.
Su prosa es aticista, teñida de clasicismo, los preceptos retóricos que él mismo expone pretende llevarlos al acto en su Arqueología por medio de la imitación de los modelos preferidos (Lisias, Isócrates y Demóstenes).
Escribió en griego una obra titulada Colección de nombres y verbos áticos (Έκλογή όνομάτων καί ρημάτων άττικῶν), donde, siguiendo las directrices del movimiento aticista que consideraba esencial el cuidado del estilo y la pureza del dialecto ático, rechazaba las voces que Tucídides, Platón y Demóstenes no empleaban en sus obras.
Considerado como el principal representante de la célebre Escuela de Gaza, que cultivaba el arte oratorio en el estilo griego antiguo más puro y aticista, pasó la mayor parte de su vida en esta villa enseñando y escribiendo, sin tomar partido en las querellas teológicas que agitaban su época.
El estilo de Nepote es breve y claro; posee una sobriedad aticista y se mueve dentro del genus tenue, que le da a su palabra un tono distendido.
En la zona ocupada, la Grecia continental, los dialectos que surgían tenían, sin apenas excepciones, un carácter puramente oral. La Iglesia, en torno a la cual mantenían los griegos su identidad, se servía de la lengua aticista.
Durante el reinado de Luis XIV, el clasicismo se identificó con el "gran gusto", siendo la figura más influyente fue Charles Le Brun, aticista en su juventud, que marcó el estilo oficial de la época.