Ejemplos ?
El aspecto del forastero no era ciertamente para atemorizar a nadie; de suerte que Silveria, que ya de por sí no pecaba de tímida, salió de su escondite, y marchando hacia el recién llegado, le dijo: -Buenos días tenga su merced.
Porque lo que quisieran, lo que quisieran tener aquí es también un mercenario, un vendepatria, un hombre que se dejara sobornar o atemorizar.
Sus rostros furibundos de mirada exploradora trataban de ver en cualquiera a un sospechoso. Y caminaban como queriendo atemorizar a los despreocupados transeúntes...
Durante el día dormía en la cocina o bromeaba con los cocineros, y por la noche se paseaba, envuelto en una amplia pelliza, en torno de la finca, y golpeaba de vez en cuando con un bastoncillo una pequeña plancha cuadrada, para dar fe de que no dormía y atemorizar a los ladrones.
(Todos, con excepción de Marcos y Rosa, se miran azorados y hacen la señal de la cruz.) (Aparte.) Hay que atemorizar a la plebe pintándola infiernos y demonios, porque, de lo contrario, ¡pobres de los ricos y pobres de nosotros los representantes de Dios: tendríamos que trabajar para comer!
Iré a contarlo a los hijos de Egipto. REY. Esto no va a atemorizar mi corazón. MENSAJERO. Pero, para saber y comunicar más claramente las cosas -pues conviene que un mensajero lo anuncie con exactitud todo-, ¿cómo me expresaré?
Palomas se hallaba en el camino que debía seguir el grupo; su captura no era de importancia para el desarrollo del plan estratégico adoptado, pero convenía atemorizar a los rurales y guardas fiscales que lo guarnecían para cruzar el desierto sin ser molestados por la vigilancia.
¿Sentíase vencido en su poderío de déspota? ¿Humillado en su arte de atemorizar corazones y embotar ánimos? ¿Frustrado en sus esperanzas y afrentado en sus previsiones?
Suprimido el telégrafo, el teléfono, cortados los rieles... Diez hombres pueden atemorizar a una población de diez mil personas. Basta que tengan una ametralladora.
Querer influir o atemorizar con la calumnia de una publicidad intencionada sobre los funcionarios judiciales no es sin duda un método positivo para el perfeccionamiento de la función judicial.
También procurará que en obediencia a Nuestro mandato no se los moleste ni obstaculice por autoridad ninguna, sino que amenazará a todos los que intenten molestar o atemorizar a los Inquisidores, a todos los que se les opongan, a esos los rebeldes, cualesquiera fuere su rango, fortuna, posición, preeminencia, dignidad o condición, o cualesquiera sean los privilegios de exención que puedan reclamar, con la excomunión, la suspensión, la interdicción y penalidades, censuras y castigos aun más terribles, como a él le 1pluguiere, y sin derecho alguno a apelación, y que según su deseo puede por Nuestra autoridad acentuar y renovar estas penalidades, tan a menudo como lo encontrare conveniente, y llamar en su ayuda, si así lo deseare, al brazo secular.
Allí, el cónsul, sus legados y tribunos militares se rieron de ellos y les regañaron por dejarse atemorizar por trucos de magia, como si fueran críos chicos.