Ejemplos ?
En la junción del ángulo recto hacia el Oeste está lo que llaman la casilla, edificio bajo, de tres piezas de media agua con corredor al frente que da a la calle y palenque para atar caballos, a cuya espalda se notan varios corrales de palo a pique de ñandubay con sus fornidas puertas para encerrar el ganado.
¡Era coqueta!, así es que prescindir no podía de tener a cien galanes, inodoros tulipanes siempre abiertos a sus pies. Un amor real, profundo, solitario y exclusivo, y otro amor banal del mundo no se pueden nunca atar.
En otras ocasiones, desataba las vacas y cuando los vaqueros oían caer las cadenas sobre el suelo del establo, se levantaban e iban a volver a atar a sus animales, pero apenas se volvían a acostar cuando: “¡Drinn!!, las cadenas volvían a caer de nuevo sobre el suelo.
¿Qué delirio, qué sueño es este mío? Prender quise la sombra, atar el viento, seguir el humo y detener el río. Y mientras lo imposible loco intento, tengo en casa la vid medio podada, y en el bosque la grey abandonada.
Ha recibido las llaves del reino de los cielos, el poder de atar y desatar le ha sido concedido, y el cuidado y el gobierno de toda la Iglesia le ha sido confiado»(94).
PESCADOR.––Lo sé todo; hablad. TELL.––Sabéis que el gobernador me hizo prender y atar para conducirme a la fortaleza de Kussnacht.
Pero lo primero es atar a ese mal bicho, no sea cosa de que vaya a tener un mal pensamiento; que aluego cuando ya mi hermano esté en alta mar, entonces haré yo que ese mozo se entere de lo muncho que le estimo.
Al rato ella me hizo señas con una mano, como cuando se dice adiós, pero era para que me detuviera en el sapo más próximo. En toda la vereda que rodeaba al lago, había esparcidos sapos de bronce para atar el bote.
Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, que echar pie a tierra con la patria revuelta, alzando por el cuello a los pecadores, vista el pecado paño o rusia: hay que sacar de lo profundo las virtudes, sin caer en el error de desconocerlas porque vengan en ropaje humilde, ni de negarlas porque se acompañen de la riqueza y la cultura.
Iban los remos igualados en la crujía y toda la gente sentada por los bancos y ballesteras, sin que en toda la galeota se descubriese otra persona que la del cómitre, que por más seguridad suya se hizo atar fuertemente al estanterol.
Pepa sintió que la sangre le subía a las mejillas, y posando la mirada en el alféizar, al que se entretenía en atar y desatar los picos del pañuelo de crespón que se atersaba sobre su arrogantísimo seno, murmuró con voz suave y dulcísima: -¡Vaya si es de verda lo que le digo!
Y sonaban chillidos, y exclamaciones apasionadas, y graves voces moderadoras, y la mercancía despachábase al vuelo, y no tenían los dependientes manos para envolver y atar tanto paquete, que la impaciencia de la clientela menuda no consentía que le fuesen enviados a casa, sino que ansiaba cargar con ellos allí mismo, en el anhelo de la toma de posesión.