asustado

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asustado, a

adj. Que muestra miedo por algo repentino e inesperado el perro está asustado por los truenos.
Traducciones

asustado

vylekaný, vystrašený

asustado

bange, skræmt

asustado

verängstigt

asustado

pelästynyt, peloissaan

asustado

effrayé

asustado

prestrašen, uplašen

asustado

おびえた, 怖がった

asustado

겁먹은

asustado

bang

asustado

skremt

asustado

assustado

asustado

rädd, skrämd

asustado

ที่น่ากลัว, รู้สึกตกใจ

asustado

korkmuş

asustado

sợ hãi

asustado-a

a. frightened, startled.
Ejemplos ?
-No me miente osté ar Muleto tan siquiera, que se me quita er jálito -exclamó el de los albardones, incorporándose como asustado, al oír que podía tropezarse con aquél en su camino-; no me lo miente osté, ¡que me ha puesto osté que me ajogo en una saliva!
El pobre titiritero quedó asustado y muy contrariado por su reina, pues era la más bonita de sus figuras; y el perro la había decapitado.
Espero que sea verdad lo que... —¡Me robaron! ¡Me robaron vieja! Era toda mi semana de friega. —grita asustado. —¡Qué! ¡Cómo! —Me robaron...
Al cabo de un instante, caballo y calesa estaban fuera del alcance del oído, dejando al asustado Ammi, inmóvil en la oscura escalera, la tarea de conjeturar qué podía haberlos impulsado a desaparecer tan repentinamente.
Yo, asustado, me dispuse a huir, pero cuando aterrado iba haciéndome para atrás, sentí en mi espalda las filosas ramas de otros árboles fantasmales y largas enredaderas iban aprisionando mis piernas y ascendían sobre mi cuerpo, sujetándolo.
Estaba más asustado que los demás porque había sufrido una impresión que los otros se habían ahorrado, y se sentía oprimido por un temor que por espacio de muchos años no se atrevió a mencionar.
Los espectadores que ya habían entrado y abarrotaban las graderías aguardaban gustosos el inicio del espectáculo. De pronto un tremendo y aterrante aullido se escuchó tan intensamente que no hubo uno solo que no gritara asustado.
Al cabo de un instante, caballo y calesa estaban fuera del alcance del oído, dejando al asustado Ammi, inmóvil en la oscura escalera, la tarea de conjeturar qué podía haberles impulsado a desaparecer tan repentinamente.
Estaba más asustado que los demás porque había sufrido una impresión que los otros se hablan ahorrado, y se sentía oprimido por un temor que por espacio de muchos años no se atrevió a mencionar.
-¡Ha llegado el momento de mi venganza!- Pensó dirigiéndose hacia el dormilón. Por buena suerte, el tlacuache alcanzó a oir un ruido que hizo el ocelote, abrió los ojos asustado y se alistó para la carrera.
Así sin querer, evitaré que te comas a algún tonto guajolote y yo tendré con qué alimentarme. Asustado, el gato montés le replicó: -¡Qué susto me diste tecolotito!
De repente, aquel párpado inteligente se cerró y volvió a abrirse bruscamente, como el de una mujer que consiente. Si una voz hubiera gritado: «¡Sí!», don Juan no se hubiera asustado más.