Ejemplos ?
1977: la ONU acuerda un embargo de armas a Sudáfrica. 1979: en Teherán (Irán) estudiantes asaltan la embajada estadounidense. 1980: en Estados Unidos, el actor Ronald Reagan es elegido presidente.
Fue entonces cuando nació el municipio libre de Tuxtla, con delegaciones en las localidades de Terán y Copoya, cuyo primer presidente municipal fue Noé Vázquez Rincón. El 5 de junio de 1917, los mapaches asaltan la ciudad e incendian el palacio de Gobierno, destruyendo todos los archivos.
Pero los traidores normandos son sorprendidos por Robin de Locksley (Robin Hood) (Harold Warrender) y sus hombres, que asaltan el castillo.
Al llegar al centro, asaltan el edificio donde operaban la Compañía Shangai y el Banco Chino, saquean ambos locales y destazan a los más de 20 empleados de esas empresas.
Estas personas realizan una serie de rituales estereotipados, para librarse de algunas ideas extrañas que las asaltan de forma repetitiva e insistente, a pesar de que ellas mismas las consideran con poco fundamento o completamente absurdas: ideas obsesivas.
Las dudas de todo tipo asaltan al protagonista, Moses Herzog (que da nombre a la novela), hijo de emigrantes judíos en Estados Unidos, es un hombre que se siente fracasado en todas las facetas de la vida: en su trabajo de profesor, en su afición de escritor, en su familia.
Se me acerca en tono de amigo un enemigo adulador; los vicios nos asaltan disfrazados de virtudes; la temeridad se esconde bajo el nombre de fortaleza, la pereza se llama moderación, como cauto es aceptado el tímido.
olved, alegres sueños, que de mi edad primera las gratas ilusiones besabais con amor. ¿Por qué sin vuestro encanto, en mi desdicha fiera, ensueños dolorosos me asaltan con horror?
II Los vientos con gran furor Baten las hinchadas lonas; Son las cuerdas cuando silban Fibras de metal sonoras: Hierve el mar, de hirviente lava Son sus encontradas olas Y en montañas que se estrellan Asaltan la firme proa.
De democracia hablan los militares que se sublevan contra la voluntad civil, caudillos alzados contra el poder legítimo, dictadores que asaltan presidencias para que nadie hable ni escriba libremente.
Vigo los ve que en el tapiz se extienden y poco a poco a la pared avanzan, y la frisan y trepan por sus lienzos, hasta que el techo trémulos asaltan; y allí, en mil arabescos caprichosos de mil colores y ondulantes rayas, vacilan, se confunden, se amortiguan, y se van con el sol, que ser les daba; y queda el aposento tibiamente iluminado con la tinta pálida, desleída, uniforme y fugitiva del nocturno crepúsculo que baja.
De estas fútiles preocupaciones, de estos hechos aislados y sin importancia, me esfuerzo en vano cuando asaltan mi memoria en sacar alguna deducción positiva; y digo en vano, porque si bien en ciertos momentos se me figura hallar su escondida relación, y como oculto tras la forma de mi vida prosaica y material, me parece que he sorprendido algo misterioso que se encadena entre sí y con apariencias extrañas, o reproduce lo pasado o previene lo futuro, otros, y éstos son los más frecuentes, después de algunas horas de atonía de la inteligencia práctica, vuelvo al mundo de los hechos materiales y me convenzo de que, cuando menos en ocasiones, soy un completísimo mentecato.