Ejemplos ?
Cuando por fin llegué a orientarme más o menos a tientas, en medio de aquel laberinto y a dominar casi el alfabeto, que por sí solo era todo un templo de jeroglíficos egipcios, fui asaltado por una procesión de nuevos horrores, llamados signos arbitrarios.
Eso creo que ha sido demostrado después; pero sabiendo que semejante sospecha sería rechazada como una abominable blasfemia contra el «sistema», esperé a examinar más de cerca las huellas de aquella penitenciaría tan alabada. Pero fui de nuevo asaltado por grandes dudas.
Promulgados estos reglamentos el día 30, el duque pasó la mañana del 31 verificándolo todo; ensayándolo todo y, sobre todo, examinando con cuidado el lugar con el objeto de ver si no era susceptible de ser asaltado o de favorecer alguna evasión.
Otra cosa sería dejar en olvido la memoria de los asesinados de la forma más vil, en aquella época en que las hordas salvajes e inciviles habían asaltado el Gobierno de España.
Y me ha asaltado este otro terror: el espectro de Akileo se erguía en lo alto de su túmulo, y pedía como recompensa alguna de las troyanas abrumadas de innumerables males.
Si Cotrina no hubiese sido candidato por Calca; si Macedo no le hubiese echado bala a su casa; si Cotrina no hubiese asaltado a Macedo en la Plaza de Armas de Calca; si Macedo no le hubiese entablado juicio criminal; si el Juez no hubiese sido amigo de Cotrina; si Macedo no hubiese acusado al Juez; si el Juez no hubiese sido amante de la señora de Huamán, a quien pretendía el sub-prefecto, y si Cotrina no hubiese sido pierolista, yo no estaría ahora, sentado en un alto banquillo delante de un libro inmenso, copiando los decretos del señor Bedregal, rubricados por S.
Dime, y éste es un simil, ¿quién que ve asaltado por una cuadrilla de asesinos a un hermano querido y que principia su obra de exterminio, permanece tranquilo primero y emprende acto contínuo su fuga?
Su decenio de padecer clamaba por una hora de dicha; y que es como el adiós amigo a la aturdida adolescencia; habíanla asaltado miedos de morir sin gustar una vez siquiera el ósculo redentor de toda su vida tan injustamente negra.
Estos hombres, sin duda, cometieron crímenes horribles: han asaltado, robado, asesinado, y la sociedad en justa defensa se ha visto obligada a encarcelarlos.
-respondió el barítono, dejándonos mudos de sorpresa. Pasada la sorpresa producida por aquella palabra, el barítono fue asaltado por un coro de reconvenciones.
En pocos días llegó Lolonois a la entrada de la ribera de Nicaragua, donde fue asaltado de la mala fortuna, que muchos días había le estaba guardada, en castigo de tanta multitud de maldades como en su desenfrenada vida cometió.
Al noble empeño de sus patricios, no faltó tu espada y si, de contratiempos asaltado que a humanos medios resistir no es dado, te fue el ceder forzoso, y en cadena a manos perecer de una perfidia, tu espíritu no ha muerto, no; resuena, resuena aún el eco de aquel grito con que a lidiar llamaste; la gran lidia de que desarrollaste el estandarte, triunfa ya, y en su triunfo tienes parte.