arrimado

arrimado, a

s. Méx. coloquial Persona que vive en casa ajena sin pagar por ello está de arrimado en su casa.

arrimado, -da

 
m. f. (Amér.) Persona que vive en casa ajena, a costa o al amparo de su dueño.
(Amér.) Concubino.

arrimado, -da

(ari'maðo, -ða)
abreviación
persona que vive en casa de otro a expensas de éste Alquiló un departamento porque no le gusta vivir como arrimado.
Traducciones

arrimado

/a
A. ADJ
1. [imitación] → close
2. (Colombia, Méx, Venezuela) (= aprovechado) viven arrimados con los suegrosthey scrounge off their in-laws
3. (Méx) (= juntos) -¿son marido y mujer? -no, están arrimados nomás"are they married?" - "no, they're just living together"
B. SM/F
1. (Colombia, Méx, Venezuela) (= aprovechado) → scrounger
2. (Caribe) (= intruso) → unwelcome guest
3. (Andes) (= amante) → lover
4. (Cono Sur) (= mantenido) → kept man/woman (pey)
Ejemplos ?
Iba descalza, como acostumbraban las mujeres de aquel país, y cuando me vio, arrimado a la tienda de un mercader de flores, me echó tal mirada, que mis huesos se echaron a temblar.
¡Ni la de un abogado consultado por mujer pleitista! Las horas pasa arrimado a algún mueble de los que se rematan hasta que llegue su vez; su vez es cuando sale la menudencia.
Al oír esto quedóse el pobre hombre mirándome un rato con una de esas miradas perforadoras que parecen atravesar la mira a ir más allá, miró luego un momento a mi retrato al óleo que preside a mis libros, le volvió el color y el aliento, fue recobrándose, se hizo dueño de sí, apoyó los codos en mi camilla, a que estaba arrimado frente a mí y, la cara en las palmas de las manos y mirándome con una sonrisa en los ojos, me dijo lentamente: –Mire usted bien, don Miguel...
Aquel a quien las vidrieras libraron siempre del aire, y cuyos pies se calentaron con los fomentos diversas veces mudados, cuyos cenáculos templa el calor puesto por debajo o arrimado a las paredes; a éste tal cualquier ligero viento le ofenderá, y no sin peligro, porque siendo nocivas todas las cosas que salen de modo, viene a ser peligrosísima la intemperancia en la felicidad: desvanece el cerebro y atrae la mente a varias fantasías, derramando mucho de oscuridad que se interpone entre lo falso y verdadero.
María Blumengold, en la capilla del Papa, ante la Virgen, de rodillas, sin levantar la mirada del pavimento, confesaba aquella misma tarde, ya casi de noche, la historia de su pecado al Sumo Pontífice, que la oía arrimado al altar, sonriendo, y con las manos, unidas por las palmas, apretadas al pecho.
Narices dejó el asador, que se quedó sin movimiento; y los pollos, más bien que a asarse, comenzaron a tostarse de sólo un lado, con gran desesperación del jefe de la cocina cuando lo notó. Si el perro hubiese estado al alcance de su mano, le hubiera arrimado un palo, pero D.
Aquéllos descendieron de los carros y escucharon a Héctor, caro a Zeus, que arrimado a su lanza de once codos, cuya reluciente broncínea punta estaba sujeta por áureo anillo, así les arengaba: —¡Oídme troyanos, dárdanos y aliados!
La joven, que no lo había visto, iba a coger algunas hortalizas para la merienda y pensaba echar de paso una mirada a la obra y ver si ya el agua empezaba a subir. Remigio, de pie, arrimado a la húmeda muralla aguardaba callado e inmóvil.
Una puerta les cerraba el camino en aquella dirección, y en el suelo arrimado a la pared había un bulto pequeño cuyos contornos se destacaban confusamente heridos por las luces vacilantes de las lámparas: era un niño de diez años acurrucado en un hueco de la muralla.
«Sople usted»; sopla el hombre apresurado, Y le cierra los labios un candado. A un abate arrimado a su cortejo Le presenta un espejo, Y al mirar su retrato peregrino, Se vio con las orejas de pollino.
Les podré añadir que, por una rara combinación de circunstancias que mis lectores no entenderán, y que yo entiendo demasiado, nunca escribo yo más artículos que cuando ellos no ven ninguno, de suerte que en vez de decir: «Fígaro no ha escrito este mes», fuera más arrimado a la verdad decir el mes en que no hubiesen visto un solo «Fígaro» al pie de un artículo: «¡Cuánto habrá escrito Fígaro este mes!».
LXXIX A la quietud de este rebelde polo asintió el duque entonces indulgente, que, por desenlazarlo un rato solo, no ya depone Marte el yelmo ardiente; su arco Gintia, su venablo Apolo, arrimado tal vez, tal vez pendiente, a un tronco éste, aquélla a un ramo fía, ejercitados el siguiente día.