argamasa


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argamasa

s. f. CONSTRUCCIÓN Material hecho con agua, arena y cal o cemento unió las piedras con argamasa.

argamasa

 
f. Mezcla de cal, arena y agua.
Sinónimos

argamasa

sustantivo femenino
Traducciones

argamasa

mortar, plaster

argamasa

calcina, calce

argamasa

malta

argamasa

mørtel

argamasa

Mörtel

argamasa

laasti

argamasa

mortier

argamasa

žbuka

argamasa

モルタル

argamasa

모르타르

argamasa

mortel

argamasa

(mur)puss

argamasa

argamassa

argamasa

murbruk

argamasa

ส่วนผสมของปูนขาวหรือซีเมนต์กับน้ำและทราย

argamasa

harç

argamasa

vữa

argamasa

灰浆, 砂浆

argamasa

砂漿

argamasa

מרגמה

argamasa

SFmortar
Ejemplos ?
Se veían en el mismo aprieto que un hombre que construyese una casa usando dinamita como argamasa, porque el crédito no puede compararse con nada más.
La çiudad de Villena, parte de ella esta fundada en peñas a las faldas de un castillo e fortaleza de vuesa magestad real, y parte della esta fundada en peña espeçial, los arravales que an dexado las casas e edifiçios que estavan fundados en questas y en peñas y se an deçendido a fundar en lo baxo e llano; y parte del dicho pueblo tiene çerca e muro de tapieria de tierra con costra de argamasa, y la çerca esta almenada; y ansimismo tiene unas torres de tapieria e argamasa, y otras torres de piedra e argamasa manpuesta.
Había visto, no me puede caber duda, la había visto perfectamente, una mano blanquísima, que saliendo por uno de los huecos de aquellos miradores de argamasa, semejantes a tableros de ajedrez, se había agitado varias veces como saludándome con un signo mudo y cariñoso.
Y en esto, yo no sé qué aires soplaron en Castilla, que, trasponiendo las cumbres de Reinosa, bajaron al valle, y a su contacto se bamboleó la piedra en que espantado pensaba don Apolinar, y todas las del edificio se removieron: todas, menos unas pocas adheridas aún a la argamasa rancia que sabían batir los viejos comerciantes.
Habían encontrado ya un ídolo de oro y una corona también de oro; pero con el gran gozo que les produjo este hallazgo y el mayor que aún se prometían, no cuidaron de conservar ilesa cierta argamasa, que era como el murallón, o dígase la callana, que recibía estos tesoros para que no los inundasen las poderosas filtraciones del lago vecino.
Para los demás círculos sociales la coacción, la pena, el convencionalismo, los sistemas, los equilibrios, las fórmulas, las hipocresías necesarias, la razón de Estado, lo del salus populi y otros arbitrios sucedáneos del amor verdadero; en la familia, en sus primeros grados, ya existe el amor cierto, la argamasa que puede emir las piedras- para los cimientos del edificio social futuro.
EL CABO.––(Con su vara aviva a los obreros.) Vaya; ¡poco vagar!... Vengan las piedras, la cal, la argamasa; es preciso que cuando llegue el señor gobernador halle muy avanzada la obra.
Otro frente lo constituía un paredón negruzco, lleno de grietas y hendiduras, en donde algunos reptiles asomaban su cabeza de ojos pequeños y brillantes por entre las hojas de musgo: un paredón altísimo formado de gruesos sillares, sembrado de huecos de puertas y balcones tapiados con piedra y argamasa, y a uno de cuyos extremos se unía, formando ángulo con él, una tapia de ladrillos, desconchada y llena de mechinales, manchada a trechos de tintas rojas, verdes o amarillentas, y coronada de un bardal de heno seco, entre el cual corrían algunos tallos de enredaderas.
Dijérasla, noramala para ti y para quien le hubiere parecido bien tu trova, que es tiesa como un espárrago, entonada como un plumaje, blanca como una leche, honesta como un fraile novicio, melindrosa y zahareña como una mula de alquiler, y más dura que un pedazo de argamasa; que, como esto le dijeras, ella lo entendiera y se holgara; pero llamarla embajador, y red, y moble, y alteza y bajeza, más es para decirlo a un niño de la dotrina que a una fregona.
Aquello no podía resistirse; era como vivir en familia, y la viuda de Casporra hizo que sus hijos levantaran la pared una vara. Los vecinos se apresuraron a manifestar su desprecio con piedra y argamasa, y añadieron algunos palmos más a la pared.
Andaba todavía por ahí, en manos de la familia Luna, la cuchara de buena plata, que sirvió en la ceremonia para echar la primer argamasa.
Los cables colgaban en pingajos de los plafones desconchados por la brusquedad del esfuerzo; trozos de yeso y argamasa manchaban los pisos polvorientos; en la cocina los caños de plomo deshilachaban un interminable reguero de agua, y en pocos segundos teníamos la habilidad de disponer la vivienda para una costosa reparación.