apoliticismo


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apoliticismo

 
m. polít. Falta de conciencia en los asuntos públicos que puede tener su origen en la ignorancia o bien en la connivencia con el poder establecido.
Traducciones

apoliticismo

SMapolitical nature, non-political nature
Ejemplos ?
El apoliticismo no es una actitud asocial, ni es equivalente a una des-afección puntual o transitoria hacia la política o a una actitud anti-política.
El apoliticismo se caracteriza (vagamente) porque en principio o por principio se opone «idealmente» y a partir de un momento dado meramente con una actitud disidente, pasiva o activa, (disidencia moral o intelectual) hacia «toda política clásica» que implique la transferencia o delegación de la acción política personal en mayor o menor grado.
Muchos de estos "treintistas" serán expulsados de la CNT a lo largo de 1932 y la escisión se consumará el febrero de 1933 poco después del fracaso de la insurrección del mes anterior cuyo hecho más destacado habían sido los Sucesos de Casas Viejas, con la fundación de la Federación Sindicalista Libertaria, con Pestaña como secretario general; Pestaña, acabará rompiendo con los "treintistas" “posibilistas” de Peiró, que no rechazan mantener relaciones con la FAI aunque en el campo estrictamente sindical, y fundará el Partido Sindicalista, poniendo fin así a uno de los postulados básicos del "apoliticismo" anarquista.
Una aproximación formal, jurídica, filosófica o ética hacia un sustrato de la actitud denominada apoliticismo seria considerar que los derechos políticos son humanos y que son naturales, individuales, personales (personalísimos) y en consecuencia teóricamente intransferibles a terceros (inalienables), bien sean estos, otros individuos, grupos o entidades.
El apoliticismo admite implícitamente que toda forma política sistémica tiene consecuencias sociales, (de otro modo no cabria racionalmente una actitud declarativa disidente) pero en una sociedad basada en la política clásica (por transferencia o cesión de usos de la soberanía personal) los derechos políticos personales no se ejercen de forma autónoma e intransferible o se recuperan a voluntad, estos se transfieren, delegan, diluyen, quedan diferidos o en casos extremos (dictaduras extremas) simplemente no se ejercen.
Inferido de lo anterior, una conducta o actitud apolítica no se dirige a negar la razón de ser o existir de la política, si acaso y tras alguna abstracción, la consideraría como una forma inevitable de relación social (de otro modo seria pensamiento anti-político o asocial). En cualquier caso el apoliticismo (condición de apolítico) consideraría que la política es inherente a la condición humana.
La reforma del Ejército, iniciada ya en la etapa ucedista, y más tarde conducida por el Ministro de Defensa Narcís Serra, fue clave para la promoción del apoliticismo y la profesionalización de los mandos, de esta forma se alejó definitivamente el espectro golpista, que no ha dejado de estar presente en la historia de España desde el primer tercio del siglo XIX hasta finales del siglo XX, con el 23-F el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero.
Asimismo nombró a los miembros de su gobierno, dominado por la Esquerra Republicana de Cataluña, en el que incluyó a un representante del Partido Republicano Radical y otro del PSOE, pero ninguno de la Lliga Regionalista —en la calle algunos gritaban "¡ Visca Macià i mori Cambó!"— Macià llegó a ofrecerle una cartera a la CNT, pero la organización anarcosindicalista rehusó participar alegando su tradicional apoliticismo.
Pestaña acabará rompiendo con los «treintistas» «posibilistas» de Peiró, que no rechazaban mantener relaciones con la FAI aunque en el campo estrictamente sindical, y fundará el Partido Sindicalista, poniendo fin así a uno de los postulados básicos del «apoliticismo» anarquista.
Sin embargo, esta iniciativa no tuvo éxito a causa de las diferencias ideológicas –el «apoliticismo» anarquista frente al «intervencionismo» socialista– y estratégicas –entre otras...
Desde esa perspectiva enriquecida habla en sus libros de la verdad, el mal, la justicia y la memoria; del desarraigo, del encuentro de culturas y de las derivas de las democracias modernas. Repasa su vida en Bulgaria y Francia, su amor por la literatura, su alejamiento del estructuralismo y del apoliticismo.
La característica más importante de los renacentistas liderados por Llorente es el apoliticismo del movimiento, es decir Llorente y los suyos consideran que sus tertulias no tenían que desbordar los límites del entretenimiento.