Ejemplos ?
¡Tened piedad de él y de mí! Los foragidos no hicieron caso alguno de estos angustiosos ruegos, y se apoderaron de Pedro. -¡No, no le matareis!
Nuestros dos principales atletas no eyacularon, mas pronto se apoderaron de Rosette y de Colomba y las enfilaron como los galgos y entre los muslos, de la misma manera que acababan de hacer con Mimí y Gitón, ordenando a estas encantado ras niñas que meneasen con sus lindas manos, según las instrucciones recibidas, los monstruosos extremos de las vergas que sobresalían de sus vientres; y mientras tanto, los libertinos manoseaban tranquilamente los orificios de los culos frescos y deliciosos de sus pequeños goces.
Juan Darién estaba en su casa preparándose la pobre sopa que tomaba, cuando oyó la gritería de las gentes que avanzaban precipitadas hacia su casa. Apenas tuvo tiempo de salir a ver qué era: Se apoderaron de él, arrastrándolo hasta la casa del domador.
Los papeles de Francia han censurado la conducta de la Inglaterra cuando se apoderaron de nuestras fragatas y de la marina real de Dinamarca: ¿qué podrán, pues, decir sobre el atentado de disponer de la Monarquía entera de España bajo la confianza de amistad y de alianza?
Poco tiempo después, por orden imprevista y muy maravillosa, la divinidad me interpeló de nuevo para ver si estaba dispuesto a sufrir una tercera iniciación. La inquietud y la ansiedad se apoderaron de mí y me echaron en un mar de confusiones.
Los huelguistas se apoderaron de puertos, aduanas y aeropuertos antes de que la huelga se resolviera pacíficamente en marzo de 2003 tras las conversaciones facilitadas por el Arzobispo de Guatemala.
Ante un repentino cese de nuestro apoyo, estas atrocidades vividas en Hue se convertirían en la pesadilla que asolaría a toda la nación entera, particularmente al millón y medio de refugiados Católicos que huyeron a Vietnam del Sur cuando los Comunistas se apoderaron del Norte.
No acertaremos a ponderar la profunda pena y la consternación que se apoderaron del ánimo de los señores inquisidores, del arzobispo, de toda la clerecía y de cuantas personas honradas y devotas había en Sevilla, al enterarse de la tremenda caída de aquel eminente teólogo y de la insolencia infernal con que iba propagando por todas partes una herejía tan perversa como la de Arrio y la de Mahoma.
Dos sayones se apoderaron de mí, y me colocaron sobre el burro aparejado que me esperaba en el patio de la cárcel, donde se hallaba reunida una gran muchedumbre para gozar de mi suplicio.
Se apoderaron de la superficie del agua esos insectos que tienen el privilegio de caminar por encima de ella, ofreciendo a sus delgadas patas un apoyo tan sólido como al corcel el más firme apisonado.
Los médicos declararon que Ricardo había muerto de una hipertrofia al corazón. La tristeza de ese cuadro y la melancolía de la muerte se apoderaron de mi espíritu.
Toda la ciudad se alborotó y la gente concurrió de todas partes. Se apoderaron de Pablo y lo arrastraron fuera del Templo; inmediatamente cerraron las puertas.