Ejemplos ?
Dejo de lado otras crueldades, otras cosas inhumanas, como también el abusar de todos ellos más como animales que como seres humanos, en forma que cuando nos inclinamos a la cena, uno esté limpiando los salivazos, otros anden por debajo de la mesa recogiendo los vómitos de los beodos.
38º Otrosí, que por cuanto anda(n) (la) cantidad de puercos por las calles de esta ciudad y las ensucian y es en perjuicio de ellas, mandaron que de aquí (en) adelante no anden ningunos (de aquellos) puercos por las dichas calles, sino fuere de pasada, so pena de seis pesos aplicados como dicho es.
Cuando sus familias se escandalizaban de esta bondad, el anciano les respondía, con rudeza castellana, llevándose un dedo a la frente: —¿Qué queréis?... Dios os ha hecho a semejanza de una casa; y cuando no hay paz en el piso bajo, es natural que arriba anden todos como locos.
Deje nomás que entre Oribe y tome a Montevideo, que hemos de tener bureo como Rosas me lo escribe. Conque ansina, dotorcito, a todas digamelés, que he de volver otra vez, ¡que me anden con cuidadito!
Las pasiones más propias del hombre, origen de muchas otras, son el amor y la ambición. No tienen que ver entre sí, aunque a menudo anden de la mano.
Item, señalo el Señor Gobernador, en continuación de la dicha fundación de la dicha Ciudad, por ejidos de ella, para donde se apacienten y anden los bueyes y bestias domadas de labor, de los Vecinos de la dicha Ciudad de Cuenca, desde el río de la dicha Provincia de Tomebamba hasta otro río que llaman Yambi, desde el Camino Real y puentes hasta las haldas de la sierra, en el cual dicho exido y pasto que de suso va deslindado y declarado, no ha de entrar otro ganado ninguno.
Mas que en villas de rollo y en ciudades miren con tal desdén los municipios a los maestros, que a pagar se nieguen los pocos reales de su haber mezquino; que impasibles toleren los gobiernos que ya ascienda a millones lo debido; que anden ya los maestros señalados de miseria ridícula por tipos, y al lápiz, a la pluma y en la escena se les ponga ante el público en ridículo, entre buenos cristianos se me antoja sandia conducta y proceder inicuo.
Esta Revolución no se hizo para que los tipos anden de pepillos exhibiendo méritos que no tienen y estafando a la gente, porque eso de ponerse unos galones y unas barbas que no se ganaron en combate, es una estafa y una tomadura de pelos.
Y cuando más metida en conversación estaba yo con el artista (llamémosle así), se acerca Petrita, la muy insolente, y me dice con sorna: «Veo que el maestro ha hecho conquista hoy...» Se me encrespó el genio, se me erizó el alma y solté esto que vas a oír: «Por cierto que es verdad, y ¡cuánto más vale el maestro que Pepín Barquera y otros macacos por el estilo, aunque anden persiguiéndolos las señoras!» Y era verdad; cinco minutos antes los había visto en una puerta, él tratando de escabullirse y ella no queriéndole soltar.
Les advertimos a las autoridades de la base que no cometan el error de estar tomando medidas agresivas, que los traten igual, que les paguen allí los salarios que deben ganar y que no se anden adoptando persecución por razones políticas; porque si van a botar de la base a todos los revolucionarios, tendrán que botar a todo el mundo, porque todo el pueblo en estos momentos es revolucionario (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).
Y lo que se ofrez, ha de cumplirse, cóime. ¿Qué culpa tien la mi rapacina, non yé verdá, don Teodomiro, de haber nacíu tan guapina y de que los mozos anden empecataus?
-Dígame su paternidad qué hay de eso del rosario de la monja que acaba de morir, porque todo ello trasciende a inocentada de las benditas madres, y yo no gusto de que anden divulgándose casos milagrosos que sólo están en la imaginación y dan que reír al padre Feijoo y al padre Sarmiento.