anacreóntico

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anacreóntico, a

(Derivado de Anacreonte, poeta griego.)
1. adj. LITERATURA Se refiere a la obra o al autor que está influido por la obra de este poeta.
2. adj./ s. LITERATURA Se aplica a la composición poética que canta los placeres del amor y del vino con delicadeza y gracia.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

anacreóntico, -ca

 
adj. Propio y característico del poeta Anacreonte o parecido a cualquiera de sus dotes o calidades.
adj.-f. Díc. esp. de la composición poética en que se cantan delicadamente los placeres del amor, del vino u otros análogos.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Escribió poesía anacreóntica y bucólica, y alguna composición desvergozada como "Pájaro en la liga" que le atribuye José León, pero destacó más como escritor satírico.
Recurren a géneros típicos del XVIII como la literatura pastoril, la égloga, la anacreóntica, la fábula, el epigrama, la sátira moral, el poema cívico etcétera.
El propio autor procuró suprimir el emblema de los ejemplares que pudo, pero su imagen quedaría manchada para siempre en los círculos literarios de la época, aunque alguno le perdonase ese atrevimiento juvenil, como el reconocimiento que le hizo un anciano Lope de Vega en su Laurel de Apolo: El libro posee dos partes; la primera está escrita en heptasílabos y es de temática anacreóntica; la segunda, en endecasílabos y es de tema histórico.
De su intención de introducir la métrica cuantitativa sólo le salió bien la introducción de la estrofa sáfica-adónica (tres endecasílabos, rematados con un pentasílabo), que vemos en este ejemplo de su Oda al céfiro: También conoció fortuna su propósito de adaptar el género de la anacreóntica clásica a la poesía española, pues durante el siglo XVIII tuvo numerosos cultivadores, todos formados en la horma de Villegas, especialmente Nicolás Fernández de Moratín y José Cadalso (los pioneros en el género dentro del contexto ilustrado) y Juan Meléndez Valdés y José Iglesias de la Casa.
Los poemas de ese periodo incluyen piezas fugitivas a la manera anacreóntica y horaciana, algunas de las cuales han sido reconocidas como piezas maestras de estos estilos; así como elegías de amor, donde un delicado sentimiento es vestido de brillante ingenio.
También tradujo epinicios de Píndaro, poemas de Safo, la Anacreóntica y cantos populares de la Grecia moderna como parte de sus ensayos, según se puede apreciar en Estudios griegos (1929).
Los catalanes en Grecia: últimos años de su dominación, cuadros históricos Madrid: Voluntad, 1927 Estudio crítico-bibliográfico sobre Anacreonte y la colección anacreóntica, y su influencia en la literatura antigua y moderna: tesis doctoral leída el 9 de noviembre de 1878 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid Barcelona, 1879 (Imprenta de la Viuda é Hijos de J.
Así, el primer libro poético que se imprimió en Puerto Rico, en 1838, se inserta en la poesía anacreóntica: se trata de El beso de Abibina, acompañado por una traducción de las odas de Anacreonte y Los amores de Leandro y Hero, de Museo.
Una náyade virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: «Yo te amo». Filomela había volado a posarse en la lira como la paloma anacreóntica.
Los demás todos hacemos destellos, rasgos y fragmentos, como gente ocupada y que está de prisa, como quien piensa, de paso que hace otra cosa: al poeta antiguo que comenzaba por poner el título a lo que había de ser, se le veía sentarse a su bufete y parir largamente un meditado plan con toda intención y culpabilidad si salía malo. Y llamaba aquello que había hecho «oda», «letrilla», «anacreóntica», etc., etc.
Sólo sé que esa voz, detenedora Del mísero Reinaldo en la espesura Bajo el poder de la celosa maga, Era la voz de tórtola judía Que gime en el Cantar de los cantares; La voz de anacreóntica paloma Donde hasta el himno se transforma en beso; Del persa ruiseñor la melodía Que de Jafiz en el Diván resuena, Y hasta el chirrido alegre y discordante Con que alivia al cansado caminante La cigarra del Ática en estío.
-Conque una oda y otra oda -dije yo recapitulando-, y una silva, anacreóntica, una traducción original, un folletillo que no llegó a publicarse, y un prólogo que se publicará...