anómico


Búsquedas relacionadas con anómico: anomía

anómico, -ca

 
adj. sociol. Díc. de la persona que presenta una conducta que no se ajusta a las normas sociales establecidas. (V. anomía.)
Ejemplos ?
Carlos Santiago Nino, en Un país al margen de la ley (1992), señala sobre la base de la sociedad argentina una larga serie de conductas observables que configuran un conjunto social anómico: la forma en que se transita por los espacios públicos, cómo estos son cuidados, la naturalidad con que se evaden las responsabilidades cívicas "pago de impuestos, por ejemplo", la forma en que se contamina el ambiente, la extensión de la corrupción, ect.
Testimonios todos de una sociedad abrazada a la ilegalidad entendida como falta de respeto a las normas; según Nino, el factor anómico opera por sí mismo en la generación de niveles bajos de eficiencia y productividad, y distingue tres tipos de ilegalidad diferentes: a) La mera desviación individual que ocurre cuando los individuos encuentran conveniente "para sus intereses" dejar de observar la ley "dado el probable comportamiento de otros".
El suicidio anómico se distigue en que no depende de la manera como los individuos se unen a la sociedad, sino de la forma en que ella los reglamenta." (Émile Durkheim, El suicidio) La anomia es bastante común cuando el entorno social asume cambios significativos en economía, por ejemplo, ya sea para bien o para mal, y más generalmente cuando existe una brecha significativa entre las teorías ideológicas y valores comunes enseñados y la práctica en la vida diaria.
Peter Atteslander, ed., Comparative Anomie Research: hidden barriers, hidden potential for social development, Ashgate, Aldershot, 1999. Peter Waldmann, El estado anómico: derecho, seguridad pública y vida cotidiana en América Latina, Iberoamericana, Madrid, 2006.
Es el suicidio de las sociedades en transición. Otros ejemplos son los del comercio y la industria, donde el cambio (y por lo tanto, también el suicidio anómico) es crónico.
El suicidio fatalista, que se produce allí donde las reglas a las que están sometidos los individuos son demasiado férreas, de modo que éstos conciben y concretan la posibilidad de abandonar la situación en la que se hallan. Es el tipo exactamente opuesto al anómico.
Se da en individuos «no fuertemente integrados en su grupo social» Suicidio anómico: ocasionado por una «repentina ruptura» en la relación entre la persona y la sociedad, por ejemplo, ante la pérdida de «seres queridos, propiedad, prestigio».
Es el exactamente contrario al suicidio anómico, o sea que no se debe a una falta de reglamentación sino a un exceso de la misma que exacerba la opresión y las limitaciones del individuo y lo conduce por ese lado el suicidio.
El homicidio se mueve ciertamente en la misma dirección que dos tipos de suicidios: el altruista, por su desprecio del individuo, y el anómico, por su desprecio de las normas.
Esto en un doble sentido: necesariamente han de ocurrir en una sociedad y son útiles para ella (aunque su utilidad estriba en el valor simbólico que tiene su reprobación en el caso del crimen y del suicidio egoísta y el anómico, mientras que el suicidio altruista vale por sí mismo en las sociedades que requieren una estrecha unión colectiva).
Según su propio resumen en forma de cuadro, el suicida egoísta se caracteriza por la «apatía», el altruista por la «energía pasional o voluntaria» y el anómico por la «irritación y la aversión».
Así tenemos al suicida ego-anómico, en el que se da una «mezcla de agitación y de apatía, de acción y de ensueño»; el suicida ego-altruista, caracterizado por una «melancolía atemperada por cierta firmeza moral»; y el suicida anómico-altruista, reconocible por una «efervescencia exasperada».