anémico

(redireccionado de anémica)
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anémico, a

1. adj. MEDICINA Que tiene relación con la anemia sus síntomas parecen propios de un cuadro anémico.
2. s. MEDICINA Persona que padece anemia.

anémico, -ca

 
adj. Relativo a la anemia.
adj.-s. Que padece anemia.

anémico, -ca

(a'nemiko, -ka)
abreviación
1. medicina que es propio de la disminución de hemoglobina en la sangre síndrome anémico
2. persona que tiene pocos glóbulos rojos en la sangre Los niños anémicos son propensos a la desnutrición crónica.
3. figurativo que padece de ciertas limitaciones Este año la construcción seguirá anémica.
Sinónimos

anémico

, anémica
adjetivo y sustantivo
Traducciones

anémico

anemic, anaemic

anémico

anemico

anémico

chudokrevný

anémico

anæmisk

anémico

blutarm

anémico

aneeminen

anémico

anemičan

anémico

貧血の

anémico

빈혈의

anémico

bloedarm

anémico

anemisk

anémico

anemiczny

anémico

anemisk

anémico

ที่ขาดเลือดแดง

anémico

anemi

anémico

thiếu máu

anémico

贫血的

anémico

ADJanaemic, anemic (EEUU)

anémico -ca

adj anemic
Ejemplos ?
hijos de Bizkaya, vedla ya en el siglo XVIII, intoxicada por el virus españolista, anémica y sin fuerzas para oponerse a un contrafuero, y por último en este nuestro siglo despedazada por la furia extranjera, y expirante, que no muerta lo cual fuera preferible, sino humillada, pisoteada y escarnecida por España, por esa nación enteca y miserable!
Desde años atrás los moradores de esta parroquia vienen luchando contra el latifundismo; grave problema que succiona el trabajo y la economía particular, sumiendo en una esclavitud anémica a una mayoría de cultivadores de la tierra.
Las paredes ennegrecidas de hollín subrayan la anémica palidez de aquel rostro, del cual desaparecieran hace tiempo las rosas de la alegría y la salud.
¿Con qué discernimiento podría confiarse la suerte de la revolución, la suerte de la humanidad, a una turba ignorante, anémica de miseria, embrutecida por el cura, que hoy será estúpidamente sanguinaria y mañana se dejará engañar groseramente por cualquiera o doblará humildemente la cabeza ante el primer guerrero que ose proclamarse dueño?
A FUENTE MILAGROSA ::: I A Santa Cruz de Solano, –un pueblecito muy sano muy alegre y muy tranquilo– llegó a pasar el verano el señor marqués del Tilo. Le acompaña su hija Rita, que está anémica la pobre.
La monja, rabiosamente, con el peso de su débil cuerpo y el escaso vigor de sus bracillos de anémica y sedentaria, pretendía arrancar el primer enrejado...
Era la tal, una criatura anémica, de ojos encapotillados, pupilas color de pasa Italia, algo pecosa, más bien zamba que morena, hija de la señora del principal y mi locataria; ella solía esperarme en la puerta, con una blusa de percalina azul y un gran listón de moirée sobre los cabellos esponjosos.
Una tarde, día de su santo, (llamábase Blanca María y se celebraba el 12 de octubre, fecha del descubrimiento de América), le hice un obsequio: compré en la pulpería de la esquina una botella de agua florida ¡oh díez y siete años adorables, oh amor tempranero, oh zambita ingenua, anémica y pecosa que eras para mí, bella y perfecta como la Victoria de Samotracia, oh Blanca María amor primerizo, oh romántica huachafa que libaste los más ardientes, sinceros y apasionados besos primiciales en mis "carnosos labios encendidos" ¿dónde estás?
No imajinéis, señores, que se desea preconizar la prosa anémica, desmayada i heteróclita, que toma lo ficticio por natural, el énfasis por magnificencia, la obesidad por robustez; la prosa de inversiones violentas, d'exhumaciones arcaicas i de purismos seniles; la prosa de relativos entre relativos, de accidentes que modifican accidentes i de períodos inconmensurables i sin unidad; la prosa inventada por académicos españoles que tienden a resucitar el volapuk de la época terciaria; la prosa imitada por correspondientes americanos que en Venezuela i Colombia están modificando la valerosa i progresiva lengua castellana.
Hasta que una mañana la lánguida anémica bajó al jardín, sola, y siempre con su vaga atonía melancólica, a la hora en que el alba ríe.
No imaginéis, señores, que se desea preconizar la prosa anémica, desmayada y heteróclita, que toma lo ficticio por natural, el énfasis por magnificencia, la obesidad por robustez; la prosa de inversiones violentas, de exhumaciones arcaicas y de purismos seniles; la prosa de relativos entre relativos, de accidentes que modifican accidentes y de períodos inconmensurables y sin unidad; la prosa inventada por académicos españoles que tienden a resucitar el volapuk de la época terciaria; la prosa imitada por correspondientes americanos que en Venezuela y Colombia están modificando la valerosa y progresiva lengua castellana.
Y como en cada vuelta de la corriente económica el capitalismo quita un bocado, la corriente económica va estando cada vez más anémica y los retribuidos por bajo de lo justo van descendiendo de la burguesía acomodada a la burguesía baja, y de la burguesía baja al proletariado, y, por otra parte, se acumula el capital en manos de los capitalistas; y tenemos el fenómeno previsto por Carlos Marx, que desemboca en la Revolución rusa.