Ejemplos ?
El Rey, la Corte y el Pueblo parece que se esmeraban á porfía en honrarle y aplaudirle; y los empleos y dignidades le acometían amontonados, sin que él se valiese de su crédito sino para desecharlos.
Di una vuelta a la casa y encontré las mismas langostas y cangrejos amontonados como de costumbre, con el mismo deseo de pincharlo todo y en el mismo rincón.
El festín fue largo, ruidoso, mal servido; estaban tan amontonados que apenas podían mover los codos, y las estrechas tablas que servían de bancos estuvieron a punto de romper bajo el peso de los comensales.
No busques recreo para la vista, porque no existe telón afuera. Los palcos son cajones amontonados, donde las señoras se colocan a la sombra y prensadas como sardinas en banasta.
Silencio completo. Luz roja de semáforo a lo lejos. Bagajes confusamente amontonados por los rincones. H. es un rubio bajo y lampiño, tirando a obeso, pero singularmente distinguido.
Temiendo los subidos precios del pasaje, el judío, había dispuesto el viaje por tierra, y comprado un carro en que debíamos ir amontonados él, yo, los muchachos y los útiles necesarios a la extracción y lavaje del oro.
22 Y serán amontonados como se amontonan encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán visitados después de muchos días.
En campaña no construye un puente ni se arregla un camino. Entre tanto, se cierra la Biblioteca que fue orgullo de la ciudad y sus libros son amontonados en un desván del Fuerte.
Y allí van quedando, meros representámenes insignificantes, significantes todavía sin significados ni interpretantes. Acaso amontonados, sincréticos, sin distinciones, sin desenvolver relaciones.
Y nosotros pensamos que sea en un lugar que tenga una cárcel muy grande, porque qué tal que nos reprimen y nos encarcelan, y para no estar todos amontonados sino que presos pero, eso sí, bien organizados, y ahí en la cárcel le seguimos el encuentro intercontinental por la humanidad y contra el neoliberalismo.
En lo que habían sido habitaciones interiores y en los patios y corrales, se veían algunos cerdos arrellanarse como sibaritas sobre camas de inamovibles inmundicias, y algun gallo flaco subido en lo más elevado de los amontonados escombros, cacareando con la arrogancia que gastar pudiera aquel guerreador que hubiese tenido la infausta gloria de haberlas hecho.
Todo depende de lo que esté uno pensando en aquel momento, y yo estaba pensando, y los objetos amontonados en el carro, de seguro que también pensaban; pensaban o habrían podido pensar, que viene a ser lo mismo.