Ejemplos ?
El Hombre Plástico tiene el poder de estirar y amoldar su cuerpo en cualquier forma que quiera, un poder que sería repetido más tarde en otros personajes como el Señor Fantástico, Elasti-Girl y el Hombre Elástico.
Su popularidad se atribuye a su reputación como artesana meticulosa y a su capacidad para amoldar sus proyectos a las necesidades emocionales y de presupuesto de sus clientes.
Le sigue "Wanda Nevada", interpretando a una chica huérfana que es ganada por el vagabundo "Beaudrey Demerille" en una partida de póquer. A partir de entonces se deben amoldar el uno al otro para poder conseguir sus objetivos.
El uso del novedoso micrófono le permitió amoldar su voz a las letras y no preocuparse de la fuerza como era lo habitual hasta el momento.
El tal niño es educado, no por una nodriza de bajo nacimiento, sino por los más virtuosos eunucos de la corte, que tienen cuidado de formar y amoldar su cuerpo para que tenga el talle más hermoso posible, y cuyo empleo da una consideración muy alta.
Nunca logró jurar con niñas de su edad, porque su estatura la hacía parecer de muchos más años; así es que no pudiendo amoldar sus gustos a los de sus compañeras, resultaba que no se divertía.
No des lugar a que te arrebate por fuerza a tu hija y no intentes luchar contra mí. Conozco tu debilidad y tus males. En verdad que lo prudente es amoldar el pensamiento a las desgracias. HÉCUBA ¡Ah, ah!
Espíritu inquieto, carácter difícil de amoldar en las cosas pequeñas, las que a menudo determinan asperezas y rozamientos, don Gervasio está siempre en guerra con sus compañeros, con el Provisor, con el señor Obispo, con el Superior de los Calzados, con los sacristanes, y ha logrado enajenarse las simpatías, mientras que don Olimpio las disfruta plenamente, pues ni se mete con nadie, ni profesa opinión alguna de ningún género, ni lleva la contraria.
Tales cuadros sólo eran posibles con el sistema de los antiguos flamencos, y su estilo pictórico, de trazos finos, duros, firmes y claros; el arte de amoldar lo grande a lo pequeño triunfa aquí en toda la línea.
tiene que volver a ser una realidad en el mar, pero Para ello se tiene que amoldar a sus especialísimas características, o de lo contrario, A.N.A.V.E.
De la masculina mitad del mundo, la gran parte eran contratados que dependían, para su subsistencia, del favor de empleadores y que ponían su más directo interés en amoldar sus opiniones y conducta, tanto como fuese posible, conforme a los prejuicios de sus amos, y, cuando no podían amoldarse, callarse.
Tu motivo más ruin, tu apetito más bajo, tu pasión más vulgar, eran para ti leyes a las que había que amoldar siempre las vidas de los demás, y a las cuales, llegado el caso, había que sacrificarlas sin escrúpulo.