Ejemplos ?
Los guardias del gobernador siguen sus pasos, y ruega al batelero que le conduzca a la otra orilla, pero éste, amedrentado por la tempestad, no quiere arriesgarse a ello.
Así habló. Héctor se fue, amedrentado, por entre la multitud de guerreros apenas acabó de oír las palabras del dios. Aquileo, con el corazón revestido de valor y dando horribles gritos, arremetió a los teucros, y empezó por matar al valeroso Ifitión Otrintida, caudillo de muchos hombres, a quien una ninfa náyade había tenido de Otrinteo, asolador de ciudades, en el opulento pueblo de Hida, al pie del nevado Tmolo: el divino Aquileo acertó a darle con la lanza en medio de la cabeza, cuando arremetía contra él, y se la dividió en dos partes.
Los que por la fuerza han vencido y amedrentado a los otros, disponen de vidas y haciendas de los vencidos, y les obligan a servirles, a trabajar en su provecho y hacer en todo y por todo su voluntad.
El fulgor agonizante del sol que baja al poniente besa en trémulos soslayos la quietud de aqueste albergue y huye de aquí amedrentado; pues su resplandor perenne resbala, amarillo y turbio, por los campos de la muerte...
Un aposento tras otro (250) Amedrentado cruzó Y dió por fin en la calle: Mas al tender en redór Los ojos despavoridos Con espanto grande vió Que el juez se arrojaba á ella Lanzado por un balcon.
IX ¡Funesta sombra! ¡Tenebroso espanto!... Amedrentado el corazón palpita... y la legión de Lucifer en tanto, reforzando la trápala y la bulla, a un tiempo brama, gruñe, llora, grita, bufa, relincha, ronca, ladra, aúlla; y asorda estrepitosa los oídos, mezclando carcajadas y alaridos, voz de ira, voz de horror, y voz de duelo.
Asióse entonces con ambas manos a un olmo corpulento y frondoso; pero éste, arrancado de raíz, rompió el borde escarpado, oprimió la corriente con sus muchas ramas, cayó entero al río y se convirtió en un puente. Aquileo, amedrentado, dio un salto, salió del abismo y voló con un pie ligero por la llanura.
Eneas, amedrentado, se encogió y levantó el escudo; la lanza, deseosa de proseguir su curso, pasóle por cima del hombro, después de romper los dos círculos de la rodela, y se clavó en el suelo; y el héroe, evitado ya el golpe, quedóse inmóvil y con los ojos muy espantados de ver que aquélla había caído tan cerca.
Tú, infanda Libia, en cuya seca arena murió el vencido reino Lusitano, y s' acabó su generosa gloria; no estés alegre y d' ufanía llena; porque tu temerosa y flaca mano uvo sin esperança, tal vitoria, indina de memoria; que si el justo dolor mueve a vengança alguna vez el Español corage, despedaçada con aguda lança, compensarás muriendo el hecho ultrage; y Luco amedrentado, al mar inmenso pagará d' Africana sangre el censo.
Todos son esclavos míos: al serrallo las muchachas, los mozos a las mazmorras, donde más a luz no salgan, y los viejos, que los maten, pues no me sirven de nada.» Calló el pueblo amedrentado, obedecieron los guardias, y el Rey subió con los nobles a toda rienda a la Alhambra.
El pobre Júpiter, desconcertado, amedrentado, pálido de terror bajo el maquillaje, dejó caer su rayo, se quitó el bicoquete y saludaba tembloroso y balbuciente: Su eminencia...
Estando allí, el corcel que había dejado entre las densas ramas a la sombra, para huir se revuelve, amedrentado de no sé qué que en el vergel lo asombra; y tanto bate el mirto al que es ligado que el pie no avanza más la verde alfombra: las hojas caen, cuando aquel mirto bate, mas no ocurre que el ave se desate.