Ejemplos ?
¿Y acaso puedo socorreros? ¿Qué puede hacer un pobre mortal? Pero... alzad... Por atroz que sea vuestro crimen, sois hombre, sois mi prójimo...
¡Ea, guerreros do los mares, ea! Alzad al cielo agradecido acento, pues hoy quiere que el húmedo elemento el móvil campo del combate sea!
La mano es la herramienta del alma, su mensaje, y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente. Alzad, moved las manos en un gran oleaje, hombres de mi simiente.
10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón á los pueblos.
Isaías 13 1 CARGA de Babilonia, que vió Isaías, hijo de Amoz. 2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz á ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes.
Es que se cumplen los sagrados días: alzad, hombres, las frentes; digan sus alegrías los montes, las llanuras, las ciudades, que llega el esperado de las gentes, que llega el prometido en las edades.
Todos presto venid; venid, peruanos, y al pie de este sublime monumento alzad las libres generosas manos, y haced el sacrosanto juramento de que primero que sufráis tiranos, caeréis en el campo ciento a ciento, y que sólo entrará gente española a vuestra tierra, despoblada y sola.
Pregonad, juntad, y decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades fuertes. 6 Alzad bandera en Sión, juntaos, no os detengáis; porque yo hago venir mal del aquilón, y quebrantamiento grande.
Jeremías 6 1 HUID, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalem, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Beth-hacchêrem: porque del aquilón se ha visto mal, y quebrantamiento grande.
220 Ana: Alzad del suelo, señora, y perdonad si turbada del repentino suceso poco atenta y cortesana me he mostrado, que ignorar quién sois, pudo dar la causa a la extrañeza; mas ya vuestra persona gallarda informa en vuestro favor, de suerte que toda el alma........
Ved ¡qué preciosa gargantilla voy a poneros! ( ISABEL inclina la cabeza.) Pero alzad la cabeza, Isabel. Si esto es amortajar a un difunto.
Si acaso vuestra mano poderosa, del justo enojo, de mi error causado, ha envainado la espada rigurosa, merézcala besar quien humillado en cambio dél, señor, la sangre ofrece que en el servicio vuestro ha derramado. PRINCIPE. Alzad, Garci-Ruiz, y si os parece que yo estuve enojado, yerro ha sido; que vuestro amor leal no lo merece.