Ejemplos ?
De como el arzobispo de lima celebró misa después de haber almorzado Sabido es que para los buenos habitantes de la republicana Lima las cuestiones de fueros y de regalías entre los poderes civil y eclesiástico han sido siempre piedrecilla de escándalo.
Mientras acontecían, en sueño o en realidad, los poco ordinarios sucesos que quedan referidos, la princesa Venturosa, fatigada de tanto llorar, estaba durmiendo tranquilamente; y aunque eran ya las ocho de la mañana, hora en que todo el mundo solía estar levantado y aun almorzado en aquella época, la princesita, sin dar acuerdo de su persona, seguía en la cama.
Con la excepción de una discusión entre "Siete y tres diez" y "Leche con fideos", que sostenía que la guerra de 1904 había empezado después que la de 1914, a la que puso fin Siete y tres diez" generosamente dándole la razón, todo marchó maravillosamente bien. Habían almorzado.
El conde le hizo pasar una tarjeta, en la cual escribió Carré-Lamadon su nombre y sus títulos. El prusiano les hizo decir que los recibiría cuando hubiese almorzado.
Estando así, díjome:“Tú, mozo, ¿has comido?” “No, señor -dije yo-, que aun no eran dadas las ocho cuando con vuestra merced encontré.” “Pues, aunque de mañana, yo había almorzado, y cuando ansí como algo, hágote saber que hasta la noche me estoy ansí.
¿Quién encontrará a aquel mi señor que no piense, según el contento de sí lleva, haber anoche bien cenado y dormido en buena cama, y aun agora es de mañana, no le cuenten por muy bien almorzado?
-¡Vamos, señor marqués, usted ha almorzado fuerte, y que me aspen si comprendo jota de lo que tan sin ton ni son está ensartando!
sur Gonçález entrava por el palaçio manto arminno & un brial rrastrando; vermejo viene, ca era almorzado; en lo que fabló avíe poco rrecabdo: 148.
Pero procedamos con orden. El primer cargo que a usted se le hace en el pasquín es haberse almorzado la braña del Sel de Abajo...
La gente ha almorzado y descansado durante las horas más calurosas de la siesta; han cobrado todos un nuevo brío, y a pesar del calor de plomo que todavía pesa sobre la naturaleza aletargada, trabajan con empeño, apurados.
Después bajé: mientras yo estaba en la torre ya habían sido ocupados todos los puestos, muchos de los compañeros habían almorzado muy livianamente, entonces buscábamos cosas para comer, tropecé con un Perlinger y conseguí rebaja en las compras, porque me habían sorprendido los precios de las cosas.
Los fumadores, generalmente, habían almorzado con el dueño de la casa, y una beatitud de buena digestión, de excelentes y bien condimentados manjares, regados por vinos de exquisita calidad y nobleza, completaba el goce más espiritual del habano, y el bienestar de reclinarse en tales sillones -¡oh la superioridad anglosajona!- adaptados al cuerpo como guantes.