Ejemplos ?
Tratándose de alistar soldados para una causa, en seguida se ocurre quiénes han de ser éstos, y claro está, no pueden ser otros que los trabajadores, el último mono social, el que lleva siempre la peor parte en todo.
Hoy, era tarde ya; había que aprontarlo todo: preparar el remedio, alistar botellas y recipientes, componer algunos lienzos del corral, muchas cosas; ¡mañana!, pues, empezaría; y soltó la majada.
Será de la inspección de cada comandante de departamento alistar todo hombre útil para las armas desde la edad de catorce años hasta la de cuarenta; solo serán exceptuados los inútiles.
Ordené al capitán hiciera romper las válvulas del vapor, arrojar la correspondencia, el armamento y las municiones al agua y a la vez hice alistar bandera de parlamento.
Había hecho él un pequeño tajamar durante una sequía, para detener por un tiempo un poco de agua en un arroyo cortado que cruzaba un cañadón; cuando vino la creciente, lo dejaron y se desbordó de tal modo el arroyo que todo lo inundó, y al retirarse el agua, el mayordomo enconado con el tajamar que tanto daño había causado, lo destruyó y se fue toda el agua de golpe, de suerte que la sequía lo sorprendió, antes de que hubiera podido alistar los jagüeles y se atrasó la hacienda.
Tres meses más tarde Centurión seguía en retaguardia. —Ansí es, don Fiscal — contesta. —¿Hoy, capitán, recibió orden de alistar su tropa? En efecto.
las tropas se secaran, alistar las armas, y comer; concluido esto reuní á mi segundo el Mayor General Dn, Eustoquio Diaz Velez, Gefe de la ala dra, y al Coronel D.
Tras encargar el cuidado de los diversos ritos sacrificiales a los Flamines y otros sacerdotes, y alistar un nuevo ejército, Anco avanzó contra Politorio, una ciudad perteneciente a los latinos.
Mas, ¡vive Dios!, Rey injusto, que pues eres su homicida, has de pagar con la vida haber tenido este gusto. Pues a Atenas mi coraje va, y mi venganza, a alistar soldados, para vengar de su príncipe el ultraje.
Apio estaba furioso; acusó a su colega de procurar el favor del pueblo, lo denunció como traidor a la república por negarse a dictar sentencia cuando los deudores se presentaban ante él y además se negó a alistar tropas después que el Senado hubiera decretado una leva.
Nombró como su jefe de caballería a Cayo Servilio Ahala, y después de cerrar los tribunales de justicia y suspender todos los negocios, procedió a alistar a todos los hombres en edad militar.
Probablemente, en el intervalo entre una guerra y otra, entrenaban a cada nueva generación para la reanudación de las hostilidades, como se hace actualmente al alistar tropas romanas; o bien no reclutaban siempre sus ejércitos de los mismos distritos, aunque era siempre la misma nación la que iba a la guerra; o bien había una innumerable población libre en aquellas regiones que a duras penas escapaban de la desolación con la escasa labranza de esclavos romanos, que difícilmente permitirían más que un miserable reclutamiento de soldados.