algazara


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algazara

(Del ár. al-gazara, murmullo, ruido < gazzar, abundar, hablar mucho.)
1. s. f. Ruido de voces de una o varias personas que denotan alegría o diversión la algazara de la fiesta. bullicio, alboroto
2. MILITAR Griterío de las tropas al atacar al enemigo.

algazara

 
f. Vocería de moros y otras tropas al acometer al enemigo.
p. ext.Ruido, gritería de la voz o voces de una o muchas personas.
Traducciones

algazara

ruction

algazara

SFdin, uproar
Ejemplos ?
Ocupábanse entonces los mensú en la planchada, tumbando piezas entre inacabable gritería, que subía de punto cuando las mulas, impotentes para contener la alzaprima que bajaba de la altísima barranca a toda velocidad, rodaban una sobre otra dando tumbos, vigas, animales, carretas, todo bien mezclado. Raramente se lastimaban las mulas; pero la algazara era la misma.
- Y desde que vinieron al Padrón se pasó a ellos.... - ¡Y esta noche da de cenar a todos los jefes! - ¡Oíd qué algazara traen! ¡Pues no gritan "¡viva el Emperador!" - Paciencia....
¿De la algazara del festín beodo, o de los coros de liviana danza, la dura juventud saldrá, modesta, orgullo de la patria, y esperanza?
Lucía, sorprendida por tan espantosa confusión producida por la tempestad y por la algazara de los indios en las altas horas de la noche, no había tenido más tiempo para cubrirse, que echarse sobre sus desnudos hombros un gran manto negro guarnecido de pieles, y corrió con las mujeres de su servicio al interior de la fortaleza.
El susto fue general y la alarma llegó a su colmo cuando un surtidor de caldo, impulsado por el animal furioso, saltó a inundar mi limpísima camisa: levántase rápidamente a este punto el trinchador con ánimo de cazar el ave prófuga, y al precipitarse sobre ella, una botella que tiene a la derecha, con la que tropieza su brazo, abandonando su posición perpendicular, derrama un abundante caño de Valdepeñas sobre el capón y el mantel; corre el vino, auméntase la algazara, llueve la sal sobre el vino para salvar el mantel; para salvar la mesa se ingiere por debajo de él una servilleta, una eminencia se levanta sobre el teatro de tantas ruinas.
Vuelven los jugadores y se prepara una escena digna de los habitantes de Melilla, Málaga o Ceuta; escena digna de la nobleza de Melpómene y de la inocente y maligna máscara de Talía; escena, en fin, en que es preciso hacer al autor la justicia de conocer bien a fondo el corazón de la clase más apreciable de la sociedad; pero entonces el cielo, que no duerme, se acaba de declarar en favor de la inocencia, y acumula sobre la barraca una gran cantidad de electricidad que atrae una media docena de rayos; ¡pero qué rayos!; en menos de dos minutos se convierte la escena en función de pólvora, que no parece sino que se van a acabar los novillos. Y ¿quién tiene la culpa de toda esta algazara?
Sólo yo, que seguía siendo -y esto bastará para que dejen ustedes de reír y de hacerse guiños- el íntimo de Perogil... La algazara redobló.
(Se escucha de la parte de afuera algazara de gente ebria, risas de hombres y mujeres; después, varias voces cantan: Estando, estando amarrando un gallo, se me re, se me reventó el cordón, interrumpiendo la canción explosiones de risas, alaridos y gritos destemplados.
«Las personas encargadas de preparar los animales para »la lucha (dice Fuentes); las que con el nombre de corredores »se ocupan en arreglar las apuestas; y todos cuantos tienen interés ó participación en las jugadas, cometen hechos de la »más demostrada inmoralidad y del más declarado robo, ter- » minando casi siempre cada pelea con una algazara en la que, »no pocas veces, se oyen insultos á la autoridad que preside »el espectáculo.
Varios muchachos gambeteando a pie y a caballo se daban de vejigazos o se tiraban bolas de carne, desparramando con ellas y su algazara la nube de gaviotas que columpiándose en el aire celebraban chillando la matanza.
Cuentan que al oír tan desaforados gritos las últimas ratas que agonizaban de hambre en sus cuevas, se reanimaron y echaron a correr desatentadas conociendo que volvían a aquellos lugares la acostumbrada alegría y la algazara precursora de abundancia.
¡Viva la libertad! (Suena con fuerza la trompeta del PREGONERO.) WALTHER FURST.––¡Qué algazara!... Estos niños se acordarán de ella todavía, cuando viejos.