Ejemplos ?
n estas nuevas todos sea alegrando de parte de orient vino un coronado: el obispo don Jerónimo so nombre es lamado, bien entendido es de letras & mucho acordado, de pie & de cavallo mucho era areziado.
He aquí en lo que he gastado mis alientos juveniles, mientras era en sus abriles mi estro pródigo y gentil; e iba entonces descuidado, bardo errante y vagabundo, alegrando al viejo mundo con mi aliento juvenil.
Somos astrólogos rústicos, porque, como casi siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas sabemos las que son del día y las que son de la noche; vemos cómo arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y cómo ella sale con su compañera el alba, alegrando el aire, enfriando el agua y humedeciendo la tierra; y luego, tras ellas, el sol, dorando cumbres (como dijo el otro poeta) y rizando montes: ni tememos quedar helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, ni quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca; un mismo rostro hacemos al sol que al yelo, a la esterilidad que a la abundancia.
Después de cenar en paz y gracia de Dios, habían rezado el rosario y luego comido unas cuantas castañas que se asaban en el rescoldo, alegrando a los niños su ¡pim!
De ser hora de desvelo febril y gozoso, en que los nervios vibran y la fantasía enciende sus farolillos de colores; de ser la hora en que las estrofas acuden aladas al llamamiento de los poetas, y el champagne bulle en las copas cristalinas, alegrando por un momento el plomizo sueño de la vida, he venido a ser la hora en que se ronca; ¡una hora con gorro de algodón y camisón amplio!
Los zagales silbadores, los ingenuos tañedores de la gaita cadenciosa, viendo van las avanzadas y alegrando con tonadas la piära rumorosa.
Estábase alegrando del mal ajeno el pecho empedernido, cuando abaxo mirando el cuerpo muerto vido del miserable amante, allí tendido.
Cerca del Tajo en soledad amena de verdes sauces hay una espesura, toda de yedra revestida y llena, que por el tronco va hasta la altura, y así la teje arriba y encadena, que el sol no halla paso a la verdura; el agua baña el prado con sonido alegrando la vista y el oído.
En esto el claro viejo rio se vía que del agua salía muy callado, de sauces coronado y d’un vestido, de las ovas tejido, mal cubierto; y en aquel sueño incierto les mostraba todo cuanto tocaba al gran negocio, y parecia qu’el ocio sin provecho les sacaba del pecho, porque luego, como si en vivo fuego se quemara alguna cosa cara, se levantan del gran sueño y s’espantan, alegrando el ánimo y alzando la esperanza.
El amor se ha desprendido De los brazos de su madre, Y alegrando el universo Se está suspenso en el aire. Él os contempla, zagalas, Y mirándoos se complace Al ver las gracias que os dieron Las estrellas liberales.
Todo se hizo así; la duquesa murió, Cornelia entró en Ferrara, alegrando al mundo con su vista, los lutos se volvieron en galas, las amas quedaron ricas, Sulpicia por mujer de Fabio, don Antonio y don Juan contentísimos de haber servido en algo al duque, el cual les ofreció dos primas suyas por mujeres con riquísima dote.
Mas bellos me pareceis, Si, cuanto mas os contemplo, Que sois y siempre sereis Del sol retrato y ejemplo Por lo que resplandeceis. Aviva los resplandores Este cordon de colores, Con que venís recogidos, Y alegrando mis sentidos, Sembrais en mi pecho ardores.