alado

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alado, a

1. adj. Que tiene alas o se parece a ellas Pegaso, el caballo alado; aladas manos.
2. Que es ligero y veloz Aquiles, el de pies alados.

alado, -da

 
adj. Que tiene alas.
fig.Ligero, veloz.

alado, -da

(a'laðo, -ða)
abreviación
1. que tiene alas o forma de alas un animal alado
2. que es muy ligero y veloz pensamientos alados
Sinónimos
Traducciones

alado

alado

alado

ailé

alado

Winged

alado

ADJ (= con alas) → winged; (= ligero) → swift

alado -da

adj webbed, winged; cuello — webbed neck; escápula — winged scapula
Ejemplos ?
Aquileo, sorprendido, volvióse y al instante conoció a Palas Atenea, cuyos ojos centelleaban de un modo terrible. Y hablando con ella, pronunció estas aladas palabras: —¿Por qué, hija de Zeus, que lleva la égida, has venido nuevamente?
La tradición guarda una idea confusa, y el principie por quien esto se supo habla vagamente de sierpes monstruosas y aladas que se precipitaron en las ondas del torrente, para aparecer de nuevo en forma de animales desconocidos y fantásticos; de conjuros tan temibles que a veces se cubría de manchas el sol y los montes se estremecían como cañas; de lamentos y aullidos tan espantosos, que la sangre se helaba al escucharlos.
Así habló; y el gran Ayante Telamonio no fue desobediente. En el acto dijo al de Oileo estas aladas palabras: —¡Ayante! Vosotros, tú y el fuerte Licomedes, seguid aquí y alentad a los dánaos para que peleen con denuedo.
Viole el esforzado hijo de Menetio, se compadeció de él, y suspirando dijo estas aladas palabras: —¡Ah infelices caudillos y príncipes de los dánaos!
Como el nubarrón, impelido por el céfiro, avanza sobre el mar y se le ve a lo lejos negro como la pez y preñado de tempestad, y el cabrero se estremece al divisarlo desde una altura, y antecogiendo el ganado, lo conduce a una cueva; de igual modo iban al dañoso combate, con los Ayaces, las densas y oscuras falanges de jóvenes ilustres, erizadas de lanzas y escudos. Al verlos, el rey Agamemnón se regocijó, y dijo estas aladas palabras: —¡Ayaces, príncipes de los argivos de broncíneas corazas!
Este no se dejó vencer del temor, cual si fuera un niño; sino que le aguardó como el jabalí que confiando en su fuerza, espera en un paraje desierto del monte el gran tropel de hombres que se avecina, y con las cerdas del lomo erizadas y los ojos brillantes como ascuas aguza los dientes y se dispone a rechazar la acometida de perros y cazadores; de igual manera Idomeneo, famoso por su lanza, aguardaba sin arredrarse a Eneas, ágil en la lucha, que le salía al encuentro; pero llamaba a sus compañeros, poniendo los ojos en Ascálafo, Afareo, Delpiro, Meriones y Antíloco, aguerridos campeones, y los exhortaba con estas aladas palabras...
El dios llegó en seguida al alto Olimpo, mansión de las deidades; se sentó, con el corazón afligido, a la vera del Cronión Jove; mostró la sangre inmortal que manaba de la herida, y suspirando dijo estas aladas palabras: —¡Padre Zeus!
La veneranda madre se acercó al héroe, que suspiraba profundamente; y rompiendo el aire con agudos clamores abrazóle la cabeza, y en tono lastimero pronunció estas aladas palabras: —¡Hijo!
De ser hora de desvelo febril y gozoso, en que los nervios vibran y la fantasía enciende sus farolillos de colores; de ser la hora en que las estrofas acuden aladas al llamamiento de los poetas, y el champagne bulle en las copas cristalinas, alegrando por un momento el plomizo sueño de la vida, he venido a ser la hora en que se ronca; ¡una hora con gorro de algodón y camisón amplio!
Con sus vaporosos vestidos blancos adornados con lazos, unos azules, otros color de rosa, ligeras, risueñas y juguetonas, semejaban en efecto a esas aladas flores del espacio.
Las aguas del Ganges, copiando en sus linfas transparentes la vigorosa vegetación de sus riberas, alzan un himno melancólico, al que se unen las aladas y suaves notas de los pájaros, que despiden el día con un dulcísimo y triste adiós.
Palas Atenea le oyó, agilitóle los miembros todos, y especialmente los pies y las manos, y poniéndose a su lado pronunció estas aladas palabras: —Cobra ánimo, Diomedes, y pelea con los teucros; pues ya infundí en tu pecho el paterno intrépido valor del jinete Tideo, agitador del escudo, y aparté la niebla que cubría tus ojos para que en la batalla conozcas a los dioses y a los hombres.