alabarda


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alabarda

(Del germ. helmbarte < helm, empuñadura + barte, hacha.)
s. f. HISTORIA Arma semejante a la lanza, cuya punta está cruzada en su base por otra que remata en una media luna por detrás.

alabarda

 
f. Arma ofensiva que consta de un asta de madera de unos 2 m de largo y de una moharra con cuchilla transversal, aguda por un lado y de figura de media luna por el otro.
Arma e insignia que usaban los sargentos de infantería.
Tomábase a veces por el mismo empleo de sargento.
Sinónimos

alabarda

sustantivo femenino
Traducciones

alabarda

алебарда

alabarda

Hellebarde

alabarda

halberd

alabarda

hallebarde

alabarda

hellebaard

alabarda

halabarda

alabarda

alabarda

alabarda

hillebard

alabarda

alabarda

alabarda

Halapartna

alabarda

SFhalberd
Ejemplos ?
Figúrate qué hermoso criado no hará ese gigante con un sombrero de tres picos, una casaca galoneada, con charreteras de oro, y una alabarda de quince pies.
Hita, soldado gallego, tosco y de toscos modales, con su sangrienta alabarda y desharrapado traje, llega, y con poco respeto, ya resuelto a despojarle, de la insignia se apodera del más elevado arcángel.
Una vez consiguió dejarlo caer, pero un guardia urbano le hizo señas desde lejos con su alabarda al tiempo que le advertía: «¡Eh!
Así su encanto adquiría un predominio de excelsa flor, manifestando en su propia delicadeza aquella trágica vocación de las almas nobles, que parece erigir en su alabarda sangrienta la belleza casi cruel del lirio heráldico.
Meñique le hizo una seña, y él echó a andar acurrucado, tocando el techo con la espalda y con la alabarda a rastras, hasta que llegó adonde estaba Meñique, y se echó a sus pies, orgulloso de que vieran que tenía a hombre de tanto ingenio por amo.
Se levantó y dijo: "Habéis cometido una acción degradante cuando yo he sido cortés. Es una desgracia." Y mató al portador de la alabarda de un solo tajo de su sable.
Como Eustaquio iba a formar parte de la ronda gremial, y como no quería, al igual que el honrado maese Goubard, desempeñar su oficio con traje burgués y con una alabarda prestada, se compró una espada de cazoleta, pero sin cazoleta, una celada y una loriga de cobre rojo que parecía de calderero, y después de pasarse tres días limpiándolas y bruñéndolas consiguió darles el lustre que no tenían; pero cuando se puso todo ello y se paseó orgulloso por la tienda preguntando si tenía gracia para llevar la armadura, el arcabucero se echó a reír a mandíbula batiente y aseguró que parecía llevar puesta la batería de cocina.
-No es cosa fácil-respondió Meñique,-pero trataré de regalarle el gigante, para que le sirva de criado, con su alabarda de quince pies, y su sombrero de tres picos, y su casaca galoneada, con charreteras de oro.
Sin embargo, un portador de alabarda que acompañaba el palanquín lo interpeló y dijo: "No te has inclinado lo suficiente" y lo golpeó con el puño de la alabarda.
La corte entera fue a ver la prueba a la sala del trono, donde encontraron al gigante sentado en el suelo con la alabarda por delante y el sombrero en las rodillas, porque no cabía en la sala de lo alto que era.
Fue también arma de los germanos y los francos, y en la Edad Media estuvo muy en boga en los ejércitos europeos, guardando mucho parecido con la herramienta del mismo nombre. Pero desde fines del siglo XIV tomó la forma doble de lanza y hacha, confundiéndose luego con la alabarda.
La base del cráneo también padecía de una cavidad enorme al haberse introducido un arma enastada, probablemente una alabarda, en los últimos momentos con vida del monarca.